Descubrimientos arqueológicos

El escorbuto, no la peste, fue la causa de la muerte de San Luis

No fue la peste la que acabó con la vida del rey Luis IX de Francia, conocido como San Luis, durante la octava cruzada en Túnez en 1270. Análisis recientes realizados por un equipo internacional de científicos apuntan a otras patologías.

El escorbuto, no la peste, fue la causa de la muerte de San Luis

El rey falleció el 25 de agosto de 1270, a los 56 años, mientras lideraba a casi 15.000 hombres en un intento de salvar los últimos dominios latinos en Oriente. La causa, según el paleopatólogo Philippe Charlier, sería el escorbuto, una deficiencia aguda de vitamina C que produce pérdida de dientes, encías purulentas, hemorragias y, en casos graves, la muerte.

Nueva evidencia científica

Charlier, director del departamento de investigación y educación del museo Quai Branly, colaboró con investigadores de la Universidad de Versalles‑Saint‑Quentin (UVSQ). Sus conclusiones se publicaron en el Journal of Stomatology, Oral and Maxillofacial Surgery. El estudio se basó en una inspección macroscópica y una tomografía computarizada de la mandíbula sin dientes que se conserva en la catedral de Notre‑Dame de París.

El escorbuto, no la peste, fue la causa de la muerte de San Luis

Superposición de la mandíbula escaneada con una estatua del siglo XIII de San Luis, conservada en la iglesia de Mainneville (Normandía).

El proceso incluyó datación por carbono‑14 y una comparación tridimensional con la estatua, complementada con una revisión exhaustiva de la literatura histórica y científica disponible.

Testimonios contemporáneos

Jean de Joinville, cronista que acompañó al rey en la séptima cruzada, describió un síndrome que afectaba la boca con gingivitis necrosante, dolor articular severo, fiebre, pérdida de tono muscular y hemorragias nasales. Estas manifestaciones coinciden con los síntomas del escorbuto.

El escorbuto, no la peste, fue la causa de la muerte de San Luis

Mandíbula atribuida al rey Luis IX, conocida como San Luis, preservada en la catedral de Notre‑Dame de París.

El recorrido de los restos

Tras la muerte, el cuerpo fue sometido al método del mos Teutonicus: cocido en vino, agua y especias, y luego desmembrado para facilitar su transporte. Cada parte fue enterrada en distintos lugares para el culto de reliquias. En 1270, su hijo Felipe III el Bravo trajo los restos a Francia; la mayor parte se depositó en la basílica de Saint‑Denis, mientras que las vísceras quedaron en Sicilia y, más tarde, en la catedral de Versalles.

El relicario de Saint‑Denis fue trasladado a Notre‑Dame, sobreviviendo a la Revolución Francesa y permitiendo rastrear los restos con certeza. Un análisis parasitológico previo reveló que San Luis también padecía esquistosomiasis urinaria, probablemente contraída en Damieta (Egipto) durante la séptima cruzada.

En conjunto, los estudios paleopatológicos sugieren que el rey ya estaba debilitado por múltiples deficiencias y enfermedades, y que el escorbuto fue la causa directa de su fallecimiento.