Descubrimientos arqueológicos

Hace 74 000 años, la erupción del Toba no extinguió a las poblaciones asentadas en Asia

La erupción del volcán Toba, ocurrida hace unos 74 000 años en Indonesia, ha sido señalada durante décadas como la causa de un “invierno volcánico” que habría reducido drásticamente la población humana. Investigaciones actuales ponen en duda esa hipótesis y sugieren que los grupos humanos que habitaban la zona sobrevivieron al cataclismo.

Hace 74 000 años, la erupción del Toba no extinguió a las poblaciones asentadas en Asia

El supervolcán Toba expulsó alrededor de 10 000 gigatoneladas de material volcánico, una magnitud 5 000 veces mayor que la erupción del Monte Saint‑Helens. Se pensó que este evento provocó una década de enfriamiento global y que la especie humana estuvo al borde de la extinción, especialmente en Asia.

Sin embargo, un estudio publicado en Nature Communications el 25 de febrero de 2020, liderado por el profesor Chris Clarkson (Universidad de Queensland, Australia), refuta esa idea.

La producción de herramientas continuó tras la erupción

El análisis de unidades estratigráficas de hasta 80 000 años en el norte de la India reveló herramientas de piedra cuya fabricación no se detuvo abruptamente. “Los habitantes de Dhaba utilizaban herramientas de piedra semejantes a las de los Homo sapiens de África contemporáneos”, explica Clarkson, “lo que indica que las poblaciones humanas sobrevivieron a la catástrofe y siguieron modificando su entorno”.

Hace 74 000 años, la erupción del Toba no extinguió a las poblaciones asentadas en Asia

Herramientas de piedra encontradas en el sitio de Dhaba. © Chris Clarkson

Este hallazgo también respalda la hipótesis de que grupos de Homo sapiens se establecieron en Asia hace unos 80 000 años, mucho antes de la migración masiva que tradicionalmente se databa en 60 000 años. Ahora se contempla un escenario más complejo con varias oleadas de dispersión fuera de África.

Una población que desapareció por otros factores

Los humanos que vivían alrededor de Dhaba antes y después de la erupción no dejaron una huella genética significativa en las poblaciones actuales. Según el Instituto Max Planck (Alemania), estos cazadores‑recolectores probablemente enfrentaron una serie de desafíos ambientales en los milenios posteriores, lo que habría llevado a su desaparición.

Queda por esclarecer qué eventos concretos provocaron el declive de esa población, pero la evidencia sugiere que la erupción del Toba, por sí sola, no fue la causa definitiva de su extinción.