Descubrimientos arqueológicos

Sapiens vs Neandertal: la diferencia de una pulgada que marcó la historia

¿Cómo pudo Homo sapiens superar a su primo neandertal? Investigadores han descubierto que una sutil innovación morfológica en la anatomía del pulgar podría haber sido decisiva.

Sapiens vs Neandertal: la diferencia de una pulgada que marcó la historia

Ilustración de la forma de agarre utilizada por los neandertales, con el pulgar extendido a lo largo del mango y dirigiendo la fuerza.

Imagina que, hace 40.000 años, Homo sapiens contaba con un impulso evolutivo que le dio ventaja en la manipulación de herramientas. Ameline Bardo, de la Universidad de Kent (Canterbury, Inglaterra), y su equipo investigaron si ambas especies diferían en la forma de sujetar y manejar objetos. Analizaron y midieron, mediante técnicas 3D, las articulaciones entre los huesos del pulgar de fósiles neandertales. «Tuvimos la suerte de contar con cinco fósiles neandertales», explica Bardo. «Tres fueron hallados en territorio francés, uno en Israel y otro en Irak». Luego compararon esas medidas con las de cinco fósiles humanos y de 40 adultos modernos, centrándose en el complejo trapecio‑metacarpiano, situado en la base del pulgar.

Una diferencia clave entre los pulgares de ambas especies

Los resultados, publicados el 26 de noviembre de 2020 en la revista Scientific Reports, confirmaron la intuición de los científicos: existen diferencias notables entre los pulgares de neandertales y de humanos modernos. En los neandertales, la articulación era más plana, lo que limitaba sus grados de libertad. Eso sugiere que, aunque podían ejercer una gran fuerza al sujetar un objeto con el pulgar alineado al mango (como un martillo), les costaba mucho más realizar agarres precisos, como recoger objetos entre pulgar e índice. En contraste, los pulgares modernos son más grandes y curvos, con superficies articulares que facilitan estos gestos finos. «Si los neandertales podían ejecutar ese tipo de agarre, requería mucho más esfuerzo y la fuerza aplicada era menor que la que pueden ejercer los humanos actuales», aclara Bardo.

¿Y los pulgares de Homo naledi o Homo habilis?

Esta diferencia anatómica habría tenido un impacto enorme en la evolución temprana, favoreciendo a quienes poseían pulgares más versátiles —es decir, a nosotros— y permitiéndoles diseñar armas y herramientas más eficientes. La gran pregunta es si esta adaptación surgió sólo en Homo sapiens o si ya era perceptible en sus ancestros. Bardo planea ampliar su estudio analizando los pulgares de especies como Homo naledi (descubierto en 2013 en Sudáfrica) y ejemplares más antiguos como Homo habilis. Además, se investiga si esta característica influyó en la postura general de Homo sapiens: ¿caminaba o corría mejor gracias a una mayor destreza manual? Para responder, la investigadora colabora con un especialista en la anatomía del pie.