Un equipo de arqueólogos israelíes excavó el sitio de Nesher Ramla, en el centro de Israel, y encontró miles de piezas de sílex tallado, restos animales y los fósiles de un hombre arcaico que habitó la zona entre 140 000 y 90 000 años atrás.

Población humana desconocida
En el nivel más profundo (nivel 6) se recuperaron fragmentos óseos: parte del cráneo y un trozo de mandíbula. Tras una reconstrucción virtual, los científicos compararon los restos con fósiles de Europa, Asia y África. Los rasgos morfológicos no coinciden ni con los humanos modernos ni con los neandertales contemporáneos, lo que sugiere la presencia de una población local de Homo arcaico que vivió en el Levante durante el Pleistoceno medio.
Técnicas líticas compartidas
Los sílex hallados fueron trabajados con el método centrípeto Levallois, una técnica típicamente asociada a Homo sapiens. Según la arqueóloga Marion Prévost (Universidad Hebrea de Jerusalén), esto indica un intercambio de conocimientos entre el hombre de Nesher Ramla y grupos sapiens situados a 50‑100 km de distancia. «Ya no podemos atribuir una tecnología a un solo grupo humano, porque la evidencia muestra interacción y transmisión cultural en el Levante», afirma.

Taller de despiece y uso del fuego
El sitio no era un asentamiento permanente, sino un centro especializado en el corte de carne y la fabricación de herramientas. Allí se procesaron animales como aurochs, íbices salvajes, gacelas, caballos, pequeños mamíferos y tortugas. Los restos de huesos quemados, fuego y sílex incandescente demuestran el dominio del fuego. Se han recuperado alrededor de 80 000 objetos líticos, lo que sugiere que los grupos pasaban varios días, incluso semanas, trabajando en el lugar.