Por primera vez, los análisis isotópicos han permitido determinar el origen geográfico de las víctimas de los sacrificios humanos del siglo XIV en la capital mexica. Hasta ahora, esa información permanecía incierta.
Codex Florentino: Adultos y niños esclavizados en la sociedad azteca.
El macabro Huey Tzompantli de Tenochtitlán
En 1354, sobre la gran ciudad de Tenochtitlán (actual Ciudad de México), buitres sobrevolaban miles de calaveras humanas alineadas en el Huey Tzompantli, una estructura de 30 m de longitud flanqueada por dos torres de cráneos. Estos restos estaban dedicados a los dioses del Templo Mayor: Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, y Tlaloc, dios de la lluvia y la fertilidad.
¿De dónde provenían esos hombres, mujeres y niños? ¿Eran esclavos, prisioneros de guerra, habitantes locales o foráneos? La ciencia moderna ahora ofrece respuestas.
Entre 2015 y 2018 se descubrieron miles de cráneos humanos en el sitio arqueológico de Tompantzli, en la antigua Tenochtitlán.
Análisis isotópico del oxígeno en fosfatos óseos
Un equipo internacional publicó en el Journal of Anthropological Archaeology los resultados preliminares de análisis isotópicos del oxígeno de los fosfatos presentes en huesos y esmalte dental de 36 víctimas del Templo Mayor y 24 individuos de “Templo R” en Tlatelolco. Estas mediciones permiten rastrear el agua consumida durante la vida, cuyo carácter isotópico varía según la región.
Los valores obtenidos se compararon con los de grupos contemporáneos de la zona de Ecatepec, en el Valle de México.
Vista de Tlatelolco al borde de la laguna de México. Acuarela de Diego García Panes (1736‑1811).
Resultados: una selección cuidadosa por parte de los sacerdotes
Según el arqueólogo Leonardo López Luján, los sacrificados en Tlatelolco eran mayormente residentes locales o personas que llevaban tiempo viviendo allí. En contraste, los adolescentes sacrificados en el Templo Mayor provenían mayormente de fuera, mientras que los adultos eran en su mayoría residentes de larga data, probablemente esclavos.
Estos hallazgos corroboran los relatos del cronista español Diego Durán, quien describió a las víctimas como criminales, jugadores, adolescentes vendidos por familias empobrecidas y prisioneros de guerra.
Sacerdotes mexicas en trajes ceremoniales. Codex Florentino de Bernardino de Sahagún (1569‑1575).
Los sacerdotes del Templo Mayor tenían acceso a un amplio “reservorio humano” que incluía tanto residentes locales como extranjeros capturados en regiones bajo dominio mexica. La selección de cada víctima se hacía según su constitución física y la deidad a la que se destinaba el sacrificio, revelando por primera vez la diversidad social y geográfica de los sacrificados aztecas.