Un estudio genético pone fin al misterio
Un análisis de ADN de trece momias de la Edad de Bronce encontradas en la cuenca del Tarim (China) ha determinado su origen. Publicado el 27 de octubre de 2021 en Nature, el trabajo dirigido por un consorcio internacional demuestra que estas poblaciones no provienen del oeste, sino que son descendientes de un grupo local aislado genéticamente.
Características físicas y culturales
Durante décadas, los restos, con rasgos “caucásicos” como narices rectas, ojos almendrados y cabello claro, fueron asociados a pueblos indoeuropeos o a la civilización de Oxus. Además, vestían ropas de lana con patrones a cuadros y utilizaban tumbas en forma de barco.
Qué reveló el ADN
Los investigadores de la Universidad de Jilin, el Instituto Max Planck, la Universidad Nacional de Corea y Harvard analizaron el genoma de las momias datadas entre 2100‑1700 a.C. y compararon con cinco individuos de la cuenca de Dzungaria (3000‑2800 a.C.). Descubrieron que pertenecen a una población que se extendió durante el Pleistoceno y desapareció al final de la última glaciación, relacionada con los antiguos norteeuropeos (ANE). Estos grupos dejaron apenas rastros en poblaciones actuales, excepto en Siberia y América.
Los análisis del cálculo dental mostraron altas concentraciones de proteína láctea, indicando una economía basada en la ganadería lechera.
Un aislado genético con cultura cosmopolita
Según el estudio, la población de la cuenca del Tarim constituye un “aislado genético” que sufrió un estrechamiento demográfico extremo antes de asentarse en el oeste de China. A pesar de su aislamiento, adoptaron prácticas agro‑pastoriles de los pueblos vecinos, lo que les permitió prosperar en los oasis del desierto de Taklamakan.
Las momias de Xiaohe
El cementerio de Xiaohe, descubierto en 2003 por el arqueólogo Idriss Abdurussul, contiene más de 140 tumbas marcadas por postes de colores. Las sepulturas, en forma de barco y recubiertas con pieles y flores de tamarisco, albergan cuerpos excepcionalmente conservados, algunos acompañados de arcos, flechas y objetos de jade.
Entre los hallazgos destaca una joven de 4 000 años con largo cabello, gorro de fieltro y falda con flecos, considerada una de las momias más bellas del mundo.