Descubrimientos arqueológicos

Descubren la misteriosa civilización del Oxus

Introducción

Hace unos 3 500 años, en Asia Central, desapareció la civilización del Oxus, una cultura de la Edad del Bronce que habitó extensas llanuras fértiles entre la meseta iraní, el mar Caspio y la cordillera del Hindu Kush. ¿Quiénes fueron estos pueblos? ¿Cómo desaparecieron sus opulentas ciudades? Los resultados de las excavaciones realizadas por una misión arqueológica franco‑turcomana aportan las primeras respuestas.

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Gonur Dépe, la probable capital

Con sus templos, palacios y amplias murallas, la ciudad de Gonur Dépe, situada en Turkmenistán, es considerada la capital de la civilización del Oxus.

Esta civilización, también conocida como el "complejo arqueológico Bactro‑Márgico", fue descubierta en los años setenta cuando se identificó Gonur Dépe como una urbe real. En la década de los ochenta, investigadores soviéticos añadieron otras ciudades al mapa: Altyn Dépe (Turkmenistán), Dzhar‑Kutan (Uzbekistán) y Dashly (Afganistán).

Los pobladores eran agricultores y ganaderos que habitaban aldeas de adobe situadas a orillas de los grandes ríos de la región. Crían vacas, ovejas, cabras, caballos y camellos, y practicaban la irrigación en vastas tierras fértiles.

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Una riqueza comparable a la de Mesopotamia

¿Cuál fue el origen de esta civilización y por qué sus ciudades, que albergaban a miles de habitantes, declinaron repentinamente? Para responder, los especialistas se centraron en dos áreas propicias para asentamientos: la zona Margiana, al noreste de Turkmenistán, y la llanura al pie de las montañas Kopet‑Dagh, cuna de Ulug Dépe. Este imponente montículo de 30 m de altura estuvo ocupado sin interrupción desde el Neolítico tardío (≈ 5 000 a.C.) hasta la Edad del Hierro media (siglo VI a.C.) y más allá, hasta los períodos helenístico y parto.

La ciudad de Ulug Dépe es un sitio único: este montículo de 30 m se mantuvo habitado continuamente desde el Neolítico tardío hasta la Edad del Hierro media. Crédito: MAFTUR

La Misión Arqueológica Franco‑Turcomana (MAFTUR), dirigida por Julio Bendezu‑Sarmiento, lleva casi veinte años excavando una superficie de quince hectáreas. Bendezu‑Sarmiento, ex‑director de la Delegación Arqueológica Francesa en Afganistán y ahora investigador del CNRS (UMR 7206), destaca la excepcional acumulación de capas arqueológicas: "En un solo lugar se pueden observar 5 000 años de ocupación humana".

Los trabajos iniciados en 2001 han revelado palacios, almacenes, una ciudadela, murallas y, sobre todo, miles de piezas de cerámica, metal, piedra, madera y textiles. Hallazgos de la misma época que aparecen en Mesopotamia fueron encontrados aquí, lo que sugiere un nivel de desarrollo comparable.

Una ciudad fortificada sin precedentes en Asia Central

En los niveles más antiguos, correspondientes al tercer milenio a.C., la arquitectura de gran escala (puertas de adobe, calles internas, plazas, templos y tumbas de élite) indica una sociedad fuertemente jerarquizada y probablemente organizada en un sistema de vasallaje.

Al final de la Edad del Bronce (≈ 1 700‑1 750 a.C.) aparecen signos de crisis: la producción cerámica pierde su carácter industrial y desaparecen la mayoría de los objetos de metal. La civilización del Oxus, compuesta por pequeños reinos, comienza a desintegrarse, sin que los textos escritos de la zona puedan aclarar las causas.

Las excavaciones posteriores descubrieron dos ciudadelas, una construida alrededor del 1 000 a.C., y un complejo de edificios de 40 m de altura que dominaba la urbe. Además, se identificó una muralla con tres enormes puertas de defensa, un caso único en la región.

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Ocho jarrones de alabastro fueron hallados en la "tumba de la princesa" en el noreste de Ulug Dépe. Crédito: JULIO BENDEZU‑SARMIENTO/MAFTUR

Evolución de las prácticas funerarias

En los primeros períodos, los enterramientos eran lujosos: una pareja fue encontrada con collares de piedra caliza, vasijas de alabastro (posiblemente de Irán o Baluchistán) y joyas de oro, lapislázuli, cornalina y ágata.

A partir del siglo II milenio a.C. (≈ 1 500 a.C.) se observa un cambio radical: los cuerpos dejaron de ser enterrados y se depositaban fuera de la muralla, expuestos a la descomposición y al consumo de carroñeros. Este patrón, que los arqueólogos denominan "culturas sine sepulchro", podría anticipar la llegada de una religión monoteísta proto‑zoroástrica, que prohibía la inhumación para evitar contaminar la tierra, el fuego, el aire y el agua.

¿Un colapso demográfico?

Paralelamente al abandono de los enterramientos, los palacios y grandes ciudades desaparecieron, sustituidos por aldeas de menor importancia. Algunas hipótesis explican este declive:

  • Invasiones: llegada de poblaciones guerreras del norte.
  • Aridificación: a partir de 2 000‑1 800 a.C. el clima se volvió más seco, reduciendo los caudales de los ríos y aumentando la movilidad de las arenas del Karakum.
  • Crisis del comercio del estaño: la civilización del Oxus dependía de intercambios con el Cercano Oriente y la civilización del Indo, especialmente de estaño y lapislázuli; la interrupción de estas rutas pudo haber provocado su colapso.
  • Factores demográficos: sobrepoblación urbana combinada con problemas ecológicos.
  • Conflictos internos: luchas entre élites, tensiones sociales y desintegración del orden político.

La falta de textos escritos dificulta precisar la causa exacta. Sólo la continuación de las excavaciones permitirá esclarecer los procesos evolutivos que llevaron a la desaparición de la civilización del Oxus y su sustitución, en la Edad del Hierro temprana, por culturas sine sepulchro.