Tipos de fuertes españoles
Presidio
Era la forma más frecuente de fortificación española. Los presidios solían ser pequeñas guarniciones, con unas pocas decenas de soldados, situadas en zonas remotas para protegerse de los ataques de los pueblos nativos.
Fuerte
Los fuertes eran más extensos que los presidios y normalmente se ubicaban en áreas urbanas. Además de su función defensiva, servían como centros administrativos del territorio circundante.
Castillo
Los castillos representaban la categoría más grande y fortificada. Se construían, por lo general, en la costa o en pasos de montaña estratégicos para controlar rutas clave.
Baluarte
Los baluartes eran torres pequeñas y fortificadas, empleadas principalmente para vigilar puertos, entradas de ríos u otros puntos críticos.
Baterías
Las baterías consistían en emplazamientos de artillería que reforzaban la defensa de fuertes o poblaciones más grandes.