Los antiguos griegos realizaron experimentos que, aunque diferentes a los métodos actuales, fueron fundamentales para el desarrollo de la investigación científica.
Ejemplos destacados
Aristarcón de Samos (c. 310‑230 a.C.)
Propuso un modelo heliocéntrico del universo, situando al Sol en el centro del sistema solar. Utilizó observaciones y cálculos geométricos para estimar las distancias relativas entre el Sol, la Tierra y la Luna, aunque su teoría no fue aceptada en su época.
Eratóstenes de Cirene (c. 276‑194 a.C.)
Midió la circunferencia de la Tierra comparando el ángulo del Sol en Alejandría y en Siene (actual Asuán). Aplicó principios geométricos y técnicas de topografía, demostrando conocimientos de trigonometría.
Arquímedes de Siracusa (c. 287‑212 a.C.)
Realizó experimentos en matemáticas, física e ingeniería. Determinó el volumen de cuerpos irregulares, formuló el principio de flotación y estudió el funcionamiento de palancas y poleas, evidenciando la ventaja mecánica.
Herófilo de Calcedonia (c. 335‑280 a.C.)
Fue uno de los primeros anatomistas en diseccionar cadáveres humanos. Describió órganos como el cerebro, los nervios y el sistema circulatorio, y observó el pulso y la función del corazón.
Claudio Galeno (c. 129‑216 d.C.)
Realizó experimentos en animales, especialmente primates, para investigar la función de órganos y sistemas. Estudió lesiones de la médula espinal y desarrolló teorías sobre los cuatro humores que influyeron en la medicina durante siglos.
Aunque carecían de instrumentos modernos, su enfoque basado en la observación, la lógica y la experimentación sentó las bases del método científico que utilizamos hoy.