Figuras Históricas

Fritz Haarmann, el asesino que sembró el terror en Hannover

En primavera de 1924, niños que jugaban a la orilla del río Leine, en Hannover, encontraron un cráneo humano. En los días siguientes se recuperaron alrededor de 500 restos óseos que correspondían a al menos 22 víctimas. La ciudad quedó consternada: los huesos pertenecían a jóvenes hombres, lo que despertó el rumor de un asesino en serie homosexual.

Jóvenes desaparecidos

Desde 1918 la policía de Hannover recibía denuncias de padres preocupados por la desaparición de sus hijos. En la confusión del periodo de entreguerras, la estación de tren se había convertido en refugio de indigentes, vagabundos y prostitutas. Fue allí donde Fritz Haarmann llamó la atención de las autoridades.

Fritz Haarmann nació el 25 de octubre de 1879 en Hannover. Desde joven fue acusado de "fornicación contra menores" y, tras varios problemas psicológicos, fue expulsado del servicio militar. Pasó varias penas por delitos menores y abusos sexuales a menores. En 1918 empezó a trabajar como informante policial, lo que le granjeó cierta impunidad.

Para subsistir, Haarmann comerciaba carne y ropa usada junto a Hans Grans, a quien había conocido en 1919 cuando tenía 17 años y con quien compartía vivienda.

El arresto de Haarmann

En junio de 1924 Haarmann volvió a la estación de tren y se vio envuelto en una pelea con un joven llamado Kurt Fromm. Ambos fueron detenidos. Un oficial de la vice‑departamento, que investigaba el cráneo hallado, reconoció a Haarmann y emitió una orden de captura, pues su nombre figuraba entre los 80 hombres de la ciudad con antecedentes por "fornicación con hombres".

Al registrar su apartamento en Rote Reihe 2, la policía halló ropa que pertenecía a varios jóvenes desaparecidos. Se hizo un llamado a la población para identificar la ropa encontrada. Una madre reconoció la chaqueta de su hijo en posesión de un joven que había comprado la prenda a Haarmann. El mismo día, Hans Grans fue detenido y, bajo presión, admitió haber comprado la ropa a Haarmann mediante un recibo.

Métodos policiales cuestionables

Las pruebas todavía no eran suficientes para condenar a Haarmann y a sus cómplices. La policía recurrió a tácticas de intimidación: colocaron cuatro cráneos en las esquinas de la celda de Haarmann, cubrieron sus cuencas con papel rojo y encendieron una vela; también dejaron un saco de huesos en la esquina. Además, lo golpearon durante los interrogatorios. Estos abusos sólo se conocieron en la década de 1990, cuando se descubrieron los memorandos del inspector Hermann Lange. De haber salido a la luz antes, Haarmann y Grans podrían haber sido liberados.

Confesión y crímenes

El 1 de julio de 1924, bajo presión, el asesino de 44 años confesó haber matado a más de 20 jóvenes mientras estaba "sexualmente intoxicado". No pudo precisar el número exacto. Según su relato, atraía a sus víctimas – a quienes llamaba "niños muñeca" – a su apartamento con la promesa de una comida gratuita, mantenía relaciones sexuales con ellos y luego les cortaba la garganta. Posteriormente, desmembraba los cuerpos y arrojaba los restos al río Leine.

Las autoridades nunca recuperaron todos los cuerpos. Persistió la sospecha de que Haarmann vendía los restos para obtener beneficio económico, aunque nunca se probó.

Sentencia de muerte

Tras una evaluación psicológica, Haarmann fue declarado plenamente responsable. El juicio, que comenzó el 4 de diciembre de 1924, atrajo una gran atención mediática y pública. El 19 de diciembre, el "Carnicero de Hannover" fue condenado a muerte por 24 asesinatos y ejecutado en la guillotina el 15 de abril de 1925. Su cabeza fue conservada en formol en la Universidad de Göttingen durante casi noventa años; en 2014 fue incinerada y enterrada anónimamente.

El caso de Hans Grans

Grans fue acusado de haber presentado a las víctimas a Haarmann y de vender la ropa de los muertos. Negó conocer los crímenes, pero fue condenado como cómplice y sentenciado a 12 años de prisión. Durante su detención, Haarmann le envió una carta a su padre, la cual fue publicada en el "Hannoversche Allgemeine Zeitung". En la misiva, Haarmann trató de exculpar a Grans, alegando que lo había incriminado por venganza.

Haarmann y la fama mediática

El caso inspiró varias películas, entre ellas "Der Totmacher" (1995) con Götz George y el clásico de Fritz Lang "M" (1931). Haarmann disfrutó de la notoriedad: en sus notas de juicio declaró que, de morir sin publicidad, nadie lo recordaría, pero al ser famoso, "todos los países del mundo me conocen".

Legado cultural

El asesino ha sido objeto de referencias en la cultura popular, como la canción de protesta que dice: "Espera, pronto Haarmann llegará con su pequeño hacha y hará morcilla de ti". Su figura aparece en el calendario de adviento de Hannover desde 2007, generando controversia y protestas de grupos locales.

Calendario de adviento de Hannover

El calendario de adviento de la ciudad ha incluido a Haarmann como figura de hielo desde 2007, junto a personalidades como Wilhelm Busch y Gottfried Wilhelm Leibniz. La inclusión provocó críticas y amenazas dirigidas al servicio de turismo de Hannover, aunque la figura sigue apareciendo, aunque de forma más discreta.

Visita a la celda de Haarmann

En el Museo de la Policía de Baja Sajonia, en Nienburg, se puede visitar una réplica de la celda de Haarmann. La exposición también muestra el hacha original con la que desmembraba a sus víctimas y la cámara fotográfica que se utilizó para crear el retrato policial del asesino.