"El General del Diablo" y "Compromiso en Zúrich" están entre los filmes más conocidos del legendario productor de cine y televisión. Sin embargo, el terror nazi marcó profundamente la vida de Gyula Trebitsch.
Con su trabajo, Trebitsch cumplió el sueño de la infancia: desde pequeño le decía a su padre que quería ser “fabricante de películas”. Su padre le respondió que podía ser lo que quisiera, salvo funcionario público. Tras la guerra, Gyula fundó una productora exitosa junto a Real‑Film y, más tarde, al Studio Hamburg, influyendo en los medios alemanes durante décadas.
Formación como proyeccionista
Gyula Trebitsch nació el 3 de noviembre de 1914 en Budapest. En 1932 ingresó como aprendiz en la sucursal húngara de UFA y, en 1937, obtuvo su certificación de proyeccionista real. Ese mismo año, con un préstamo bancario, rodó su primer largometraje, “Confío en ti, esposa mía”, que después se regrabó en Alemania con Heinz Rühmann. Pero el ascenso nazi truncó su carrera: su primera productora, “Objective Film”, fue “arianizada” en 1938 y, como judío, perdió su empleo en UFA.
Persecución nazi y prisión en el campo de concentración de Wöbbelin
El régimen nazi persiguió a Trebitsch y a su familia sin cuartel. Uno de sus dos hermanos murió en el camino a un campo de concentración alemán y el otro falleció en Mauthausen. Sus padres sobrevivieron gracias a la intervención del diplomático sueco Raoul Wallenberg y emigraron después a Israel. Gyula fue reclutado para el servicio laboral judío, desminó minas en el Frente Oriental y trabajó como mano de obra forzada en minas de cobre serbias. Al final de la guerra estuvo internado en el campo de concentración de Wöbbelin, cerca de Ludwigslust, cuya liberación describió como "el día más hermoso de mi vida".
Compromiso con los perseguidos por el nazismo
Tras ser trasladado a un hospital en Itzehoe, Trebitsch recuperó fuerzas y se convirtió en segundo presidente del grupo local de la Asociación de Personas Perseguidas por el Régimen Nazi (VVN). En 1946 la asociación logró erigir en Itzehoe el primer monumento de Alemania en honor a las víctimas del nacional‑socialismo, una columna de ladrillo diseñada por el arquitecto Fritz Höger, creador del Chilehaus de Hamburgo.
“Hay que vivir mirando hacia adelante”
Durante décadas Trebitsch evitó hablar de sus experiencias bajo el nazismo. "Solo se entiende la vida mirando al pasado, pero hay que vivir hacia adelante", citaba al filósofo danés Søren Kierkegaard, su lema vital. En 1947 retomó el cine y, junto a Walter Koppel, fundó la productora Real‑Film en Hamburgo. Ese mismo año se casó con la diseñadora de vestuario Erna Sander, con quien tuvo tres hijos: Katharina, Markus y Ulrike.
Éxitos de taquilla como "El capitán de Köpenick"
Según Trebitsch, nunca dejó que sus ambiciones artísticas personales influyeran en sus decisiones de producción. Con títulos como "El General del Diablo", "El capitán de Köpenick", "Compromiso en Zúrich" (con Liselotte Pulver) o "Schinderhannes" (con Curd Jürgens), Real‑Film se consolidó rápidamente en la joven República Federal. "Siempre he gestionado los negocios siguiendo criterios económicos y comercialmente razonables, no los de la moda del espectáculo", declaró en 1974.
En 1959 vendió el 80 % de sus acciones de Real‑Film a Norddeutsche Werbefernsehen GmbH, que al año siguiente se renombró Studio Hamburg. Trebitsch siguió como director general y, anticipándose al auge televisivo, lanzó la serie "Hafenpolizei" (1963), primer gran éxito televisivo de la productora. Seguidamente siguieron innumerables películas, series y programas.
“Buenos tiempos, a pesar de los años crueles”
Gyula atribuyó su éxito al trabajo duro, no a la suerte. Además de Studio Hamburg, dirigió otras compañías, como Polyphon (Hamburgo, 1963) y Polytel (Ámsterdam). En 1971 cedió su 20 % restante en Studio Hamburg, pero permaneció en la dirección hasta 1980, para luego trabajar como productor independiente con Trebitsch Production Holding GmbH & Co. KG.
Recibió numerosos galardones: Premio Alemán de Cine, Premio Alemán de Televisión, Cámara de Oro y el Premio Ciudadano de Hamburgo. Fue presidente honorario de la Asociación de Productores de Cine del Norte de Alemania y de la Asociación de Empresas Técnicas para Cine y Televisión de Berlín. En una entrevista por su 70.º cumpleaños explicó su "receta" del éxito: "No creo en la suerte. Creo en el trabajo constante, la planificación sistemática y la concentración en el rendimiento. Nada surge de la nada".
"Fueron tiempos muy buenos, a pesar de los años crueles entre medio", resume Trebitsch en su vejez. Falleció en Hamburgo el 12 de diciembre de 2005, a los 91 años. Desde 2011, una escuela de Hamburgo‑Tonndorf lleva su nombre.