Figuras Históricas

Rolf Liebermann: una leyenda apasionada por la música

Rolf Liebermann nació en Zúrich el 14 de septiembre de 1910, en una familia judía originaria de Berlín; su tío abuelo era el famoso pintor Max Liebermann. Su padre, Franz, se trasladó a Suiza por amor. Desde pequeño la música estuvo presente en el hogar: su madre tocaba el piano, su padre cantaba y él recibió sus primeras lecciones de piano, mostrando ya señales de talento.

¿Qué futuro? “Algo con música”

A diferencia de su hermano mayor, que siguió la carrera de derecho, Rolf solo sabía que quería “algo relacionado con la música”. Tras la muerte de su padre en 1931 abandonó los estudios de derecho y volvió a la música, impulsado por una relación amorosa.

El amor por Lale Andersen impulsa su carrera musical

En 1933 la cantante suiza Lieselotte Wilke, conocida como Lale Andersen, llegó a su vida. Tras huir de la Alemania nazi, se instaló en Zúrich, actuó en el Schauspielhaus y en cabarets. Liebermann le acompañó al piano, componiendo piezas para sus canciones y para películas mudas, y juntos recorrieron varias ciudades suizas con textos de Brecht, Ringelnatz, Kästner y otros.

Viena y la música nueva con Hermann Scherchen

En 1937 Hermann Scherchen, director de orquesta y defensor de la música contemporánea, invitó a Liebermann a un curso de dirección en Budapest y lo nombró su asistente. Cuando Scherchen fundó la orquesta “Musica viva” en Viena, Liebermann lo siguió.

Huida de los nazis a Suiza neutral

Con la ocupación nazi de Austria en 1938, la orquesta se disolvió y Liebermann escapó a Suiza. En Ascona conoció al compositor ruso Wladimir Vogel, de quien aprendió la técnica dodecafónica que marcaría su obra. En 1943 compuso su primera pieza reconocida: Polyphonic Studies para orquesta de cámara.

Los primeros pasos en la radio

Después de la guerra, Scherchen lo recomendó a la emisora suiza de Beromünster, donde trabajó como ingeniero de sonido desde 1945 y, cinco años después, dirigió el departamento musical. Allí impulsó la música contemporánea y colaboró con el director Hans Schmidt‑Isserstedt.

Éxitos en la radiodifusión alemana

En 1957 asumió la dirección del departamento musical del Norddeutscher Rundfunk (NDR), sucediendo a Harry Hermann‑Spitz. Co‑fundó el Tercer Programa de Radio junto a Ernst Schnabel y, durante su mandato (1957‑1959), creó el “Podium para Jóvenes”, rebautizado en 1996 como “Podium Rolf Liebermann”. El programa “NDR – la obra nueva” también surgió bajo su impulso.

El legado del Rolf Liebermann Studio

En marzo de 2000 el antiguo estudio 10 del NDR, ubicado en la sinagoga de Oberstraße, recibió el nombre de Rolf Liebermann Studio, en honor al compositor y director de ópera. Allí se presentan conciertos de la orquesta del NDR, así como recitales de jazz, lecturas y matines.

Director de la Ópera Estatal de Hamburgo

En 1959 el alcalde de Hamburgo, Max Brauer, lo nombró director artístico de la Ópera Estatal. Liebermann reorganizó la casa, asistía a cada función desde el tercer asiento y estableció contactos estrechos con cantantes y directores internacionales. Invitó a compositores como Igor Stravinsky, quien celebró su 80.º cumpleaños allí en 1962.

23 estrenos y una reputación internacional

Durante sus primeros 14 años en Hamburgo se estrenaron 23 obras, 21 de ellas comisionadas, incluyendo Lulu de Alban Berg y Oedipus Rex de Stravinsky. Gracias a estos logros, la Ópera de Hamburgo ganó reconocimiento mundial.

Del escenario de Hamburgo al de París

En 1973 fue nombrado director de la Ópera de París, cargo que mantuvo hasta 1980, cuando decidió regresar a la composición, aunque solo de forma intermitente.

Una ópera para todo público

Al volver a Hamburgo en 1985, cuando la casa atravesaba una nueva crisis, Liebermann propuso democratizar la ópera: reservar 360 asientos en los niveles superiores para venta gratuita y reducir el precio de los boletos a cuatro y ocho marcos. Su visión era que la ópera no fuera “un museo elitista para los ricos”.

Últimos años y legado

En 1995, con motivo de su 85.º cumpleaños, se estrenó en Hamburgo su ópera Acquittal for Medea. Murió en París el 2 de enero de 1999, dejando una huella indeleble en la música del siglo XX.