Figuras Históricas

Emil Nolde y el mar en todos sus colores

Los paisajes del norte de Alemania son uno de los motivos recurrentes en la vasta obra de Emil Nolde, que incluye dibujos, acuarelas y pinturas al óleo. Su relación ambivalente con el nacionalsocialismo sigue generando debate.

Emil Nolde: estudiante problemático, pero talentoso en el dibujo

Desde pequeño asistió a una escuela primaria de una sola aula, donde sus maestros notaron su aptitud para el dibujo, aunque como alumno no destacaba. En Navidad de 1875, a los ocho años, recibió una caja de pinturas, lo que le permitió abandonar los colores caseros hechos con remolacha y saúco.

Autodidacta, empezó a experimentar pintando puertas de establos, carretas y pequeñas figuras de arcilla. Su padre, aunque se oponía a que siguiera la carrera artística, aceptó que se formara en un oficio creativo. Tras terminar la escuela a los 16 años trabajó un año en la granja familiar antes de encontrar un compromiso: Nolde podía formarse como artesano.

Nolde talla búhos para el escritorio de Theodor Storm

De 1884 a 1888 realizó un aprendizaje como tallador en la fábrica de muebles Sauermann, en Flensburg. Durante la restauración del famoso altar Brüggemann de la catedral de Schleswig, talló alabardas y espadas faltantes. Entre sus últimos trabajos en Flensburg destacan cuatro búhos tallados para un escritorio encargado por el escritor Theodor Storm.

Los paisajes inspiran sus primeras pinturas

Trabajó como artesano calificado en Múnich, Karlsruhe y Berlín, y en 1892 se convirtió en profesor técnico en St. Gallen. Sus primeros intentos pictóricos retratan motivos montañosos que se comercializaron como postales, generándole inesperados 25 000 francos. Este éxito le abrió la puerta para estudiar y trabajar en su estudio berlinés y, más tarde, en su granja de Seebüll.

Los inicios fueron cautelosos: obras arraigadas al impresionismo mostraban flores, trozos de jardín, paisajes y mar. El tema “Mar de otoño” lo repitió 17 veces, demostrando que estos motivos volverían a aparecer a lo largo de su carrera, con colores cada vez más intensos y luminosos.

Conoce a la actriz Ada Vilstrup

En 1900 regresó al norte, a Copenhague, donde vivía en una habitación pequeña y se sentía perdido hasta que conoció a la actriz y música Ada Vilstrup. Ese encuentro marcó el fin de lo que él llamaba su “vida preparatoria”. Tras casarse, abandonó el apellido Hansen y adoptó Nolde.

En 1926 la pareja adquirió una granja cerca de Seebüll, donde hoy se ubica el Museo Nolde. También compraron una casa de pescadores en la isla báltica de Alsen (actual Dinamarca) y pasaban los inviernos en un estudio berlinés. Desde 1909 se trasladaban al agreste litoral oeste durante el verano. Tras una grave enfermedad pintó obras emblemáticas como “La Última Cena” y “Pentecostés”.

En 1903‑04 viajaron a Asia Oriental; los colores vibrantes de esos paisajes dejaron una huella visible en su paleta. De 1906 a 1907 formó brevemente parte del grupo “Die Brücke”.

Relación contradictoria con el nacionalsocialismo

Durante mucho tiempo se le consideró un “artista degenerado”. Sin embargo, documentos del legado Nolde en Seebüll revelan una postura distinta. Tras 1933 dejó de representar temas religiosos judíos y, en cambio, incorporó figuras heroicas de pelo rubio y ojos azules, paisajes con castillos y cielos dramáticos, alineándose con la ideología de “blut und boden”.

Sus obras fueron retiradas de museos después de 1937 y 1 052 piezas fueron confiscadas, lo que le valió el calificativo de víctima de la política artística nazi. No obstante, sus memorias “Años de lucha” (1934) evidencian su antisemitismo y racismo abierto; se afilió al NSDAP en 1934 y acusó sin pruebas a su colega Max Beckmann de ser judío.

Lealtad al Estado nazi

En 1941 fue expulsado de la Reichskammer der Bildenden Künste, lo que le prohibió exhibir, vender y publicar, aunque nunca existió una prohibición explícita de pintar. Su esposa Ada, indignada, escribió en 1942: “El artista más alemán, germánico y leal está excluido”.

Desmitificación del mito Nolde

Tras la guerra, el público siguió percibiendo a Nolde como un artista perseguido y víctima del régimen. No fue sino hasta 2019, en una exposición en Berlín, cuando se aclaró el “mito Nolde”. Incluso la canciller Angela Merkel retiró dos de sus obras de la Chancillería.

Obra tardía y últimos años

El comité de desnazificación de Kiel lo exoneró en agosto de 1946. Ese mismo año recibió el título honorario de profesor y, en noviembre, falleció su esposa Ada. Los 80 años de Nolde coincidieron con importantes retrospectivas; de los pequeños bocetos de 1939‑1945 surgieron grandes pinturas que marcan una fase tardía impresionante.

A los 81 años se casó con Jolanthe Erdmann, de 26 años, hija de un compositor y pianista. Emil Nolde murió en Seebüll el 13 de abril de 1956. Su legado, junto a Ada, se conserva en la Fundación Ada y Emil Nolde, cuyo museo y jardín, diseñados con esmero, siguen siendo testimonio de su vida y amor por la naturaleza.