Figuras Históricas

Taytu Betul, emperatriz del Imperio etíope

Taytu Betul (c. 1851 – 1918) fue una de las figuras más influyentes del Imperio etíope, conocida por ser la co‑gobernante junto a su esposo, el rey Menelik II, y por fundar la ciudad que hoy conocemos como Addis Abeba.

La esposa del Negus

Taytu Betul, emperatriz del Imperio etíope Nacida alrededor de 1851 en una familia noble del norte de Etiopía, Taytu era hija de Weyzero Yewobdar y de Ras Bitul Hayle Mariam, líder de la provincia de Semien. Su linaje estaba vinculado a la dinastía solomónica, que reclamaba descendencia del rey Salomón y la Reina de Saba. Era la tercera de cuatro hermanos.

Antes de conocer a Sahle Maryam, futuro Negus de Shewa (actualmente Menelik II), Taytu contrajo cuatro matrimonios. En 1883, durante la Semana Santa, se casó con él. Desde entonces ejerció una auténtica autoridad política, a menudo en conflicto con los intentos de occidentalizar el país; su desconfianza hacia los europeos la llevó a oponerse a sus propuestas.

Reconocida por su carácter autoritario y su determinación, Taytu ganó popularidad entre la nobleza pero no siempre entre la corte. En 1886, fascinada por el paisaje donde hoy se erige Addis Abeba, solicitó a su esposo que allí se construyera la residencia imperial. Ese primer edificio marcó el nacimiento de la futura capital, cuyo nombre, "Addis Abeba", significa "la nueva flor" y fue elegido por la propia reina.

Tras la muerte del emperador anterior en 1889, Menelik II fue proclamado rey de los reyes (Negus Negest) con el apoyo de la aristocracia, y Taytu se convirtió en emperatriz consorte.

El conflicto con las potencias coloniales

Durante la era de la colonización europea en África, el Cuerno de África despertó gran interés. Italia, que había establecido su presencia en Eritrea en 1869, invadió Etiopía en 1895. Taytu y Menelik participaron activamente en la batalla decisiva de Adúa (marzo de 1896), que culminó con la victoria etíope y puso fin a la Primera Guerra Italo‑Etíope. En el campo de batalla, la emperatriz organizó equipos de enfermería para atender a los heridos.

La caída del poder

Entre 1906 y 1909, Menelik sufrió tres derrames cerebrales que lo dejaron paralizado y casi sin habla. Taytu asumió un papel aún más decisivo en la toma de decisiones y vigiló de cerca la sucesión. Intentó trasladar la capital a Gondar, su región natal, y propuso que su nuera Zewditu fuera nombrada heredera. El Consejo de Ministros rechazó sus planes, la destituyó y la confinó bajo la supervisión de su esposo.

En marzo de 1910, el poder pasó oficialmente al heredero Iyasu, bajo la regencia de Ras Bitwoded Tessema Nadew. Tras la muerte de Menelik II en 1913, Taytu fue exiliada al palacio imperial de Entoto, cerca de Addis Abeba.

En 1916, un golpe de Estado derrocó a Iyasu y elevó a Zewditu al trono. Se dice que Taytu influyó en ese cambio, aunque la nueva emperatriz le ofreció compartir su residencia, propuesta que la anciana rechazó. En 1917 solicitó permiso para retirarse a Gondar, pero su petición fue denegada.

Taytu Betul falleció el 11 de febrero de 1918. Sus restos reposan en un mausoleo dentro del Palacio Menelik en Addis Abeba, junto a los de su esposo.