La peste en Borsad y la respuesta de Sardar Patel
Tras la liberación de Sardar Patel, una peste devastadora se desató en 27 aldeas del tehsil de Borsad. La zona ya había padecido brotes antes, pero esta vez la amenaza era mucho más fuerte. Al oír hablar de la enfermedad, muchos familiares abandonaron a los enfermos, dejándolos a su suerte. Patel sospechó que el gobierno británico volvería a mostrarse indiferente.
Decidió entonces organizar equipos de voluntarios que recorrían aldea tras aldea para atender a los enfermos, incinerar los cuerpos y enseñar a la población medidas de prevención.
Acciones en el terreno
Patel fundó un hospital en Borsad dedicado al tratamiento de la peste. Él mismo viajaba de pueblo en pueblo, atendiendo a los pacientes y coordinando las labores de socorro. Los funcionarios gubernamentales, temerosos del contagio, ni siquiera se acercaban a las aldeas; sólo los voluntarios arriesgaban sus vidas para salvar a los demás.
El reconocimiento del pueblo
Este servicio desinteresado hizo que Sardar Patel brillara como oro. El “jefe de hierro” se convirtió en el “jefe de oro”. Han pasado 79 años desde esos hechos, y sigue siendo indiscutible que, sin la intervención de Patel y sus voluntarios, miles de hogares habrían quedado sin luz para siempre.
El enfrentamiento con el gobierno
Cuando los voluntarios de Patel comenzaron a recorrer los pueblos, el gobierno británico los acusó de actuar sin autorización, alegando que solo los médicos oficiales podían tratar la peste y que su intervención era peligrosa por falta de conocimientos. Patel respondió en los periódicos, preguntando qué había hecho realmente el gobierno hasta el momento y detallando las acciones de sus voluntarios.
Ante la polémica, los ciudadanos formaron una comisión de investigación independiente que visitó las aldeas, constató la verdad y concluyó que la propagación de la epidemia se debió a la negligencia del gobierno.
Resultado y legado
El informe de la comisión, publicado en la prensa, dejó al gobierno británico aún más expuesto. Gracias al valiente trabajo de los voluntarios de Patel, la peste fue erradicada. La autogestión y el sacrificio transformaron al “Sardar de hierro” en el “Sardar de oro”.