Introducción
Alexandrina Victoria, conocida simplemente como la Reina Victoria, reinó durante 63 años (solo la reina Isabel II la superó en duración). Su influencia marcó una época completa, la Era Victoriana, que lleva su nombre.
Orígenes y familia
Al nacer el 24 de mayo de 1819, la niña recibió, por deseo de su abuelo el rey Jorge III, los nombres de Alexandrina Victoria en honor al emperador ruso Alejandro I, su padrino. Su madre, también llamada Victoria, era princesa de Sajonia‑Coburgo‑Saalfeld; su esposo, el príncipe Alberto, era su primo de la misma casa, lo que explicaba su fluidez en alemán. Victoria insistía en que «el elemento alemán siempre estuviera presente en nuestro hogar» y apoyó a Prusia en los conflictos de 1864, 1866 y 1870‑71.
Política exterior
Para la monarca, Rusia era «nuestro enemigo eterno» y «un país mimado», fruto de la larga rivalidad anglo‑rusa por la supremacía en Europa y Asia. Durante la Guerra de Crimea, la Guerra ruso‑turca de 1877‑78 y la Primera Guerra de los Bóers, Gran Bretaña y Rusia se hallaron en bandos opuestos.
Vida familiar y modelo de realeza
Victoria y Alberto formaron un matrimonio ejemplar: fieles, ahorradores y profundamente implicados en la educación de sus hijos. Rechazaron los fastuosos banquetes de sus predecesores y mostraron que la vida familiar podía ser digna y atractiva. Aunque no era una moralista rígida y disfrutaba de los placeres del cuerpo, creía firmemente que el sexo debía limitarse al matrimonio.
Avances y legado del reinado
Durante su gobierno, Gran Bretaña dio un salto civilizatorio: se expandió la red ferroviaria (Victoria fue la primera monarca en viajar en tren) y la marina se convirtió en la pesadilla de Alemania. El Imperio se consolidó en sus colonias y ella recibió el título de Emperatriz de la India. Aun con poderes constitucionales limitados, influyó en la política exterior mediante una extensa correspondencia con otras casas reales, favoreciendo la reconciliación con Francia y creando alianzas contra una Alemania unificada. Fue una de las primeras mujeres en usar cloroformo como anestesia durante el parto.
Visión sobre la mujer
Paradoxalmente, Victoria negó a las mujeres el derecho a la política, considerando que su lugar era al lado del marido y los hijos. Llegó a afirmar que valoraba más la opinión del hombre más tonto que la de la mujer más erudita.
Hemofilia y descendencia
La reina tuvo 9 hijos, 42 nietos y 87 bisnietos, a quienes buscó matrimonios apropiados. Era portadora de hemofilia, una enfermedad que afecta a los hombres. Su hijo Leopoldo la padeció; sus hijas Alice y Beatrice fueron portadoras y transmitieron el gen a la princesa Alix, quien se casó con el zar Nicolás II de Rusia. De ese vínculo nació el zar Alexei, famoso por su hemofilia, lo que llevó a la familia a buscar a Rasputín como curandero. La descendiente Victoria Eugenia, casada con el rey Alfonso XIII de España, también portó el gen, contribuyendo al deterioro de su matrimonio.
Legado genealógico actual
Hoy en día, casi todas las casas reales europeas llevan sangre victoriana. Entre los descendientes destacan la difunta reina Isabel II y su esposo Felipe de Edimburgo, el rey Carlos Gustavo de Suecia (a través de la duquesa Margaret de Connaught) y el rey Felipe VI de España, cuyo linaje incluye a la emperatriz Victoria y a Victoria Eugenia.