En el siglo XV la indumentaria femenina combinaba elegancia y funcionalidad, variando según la clase social y la ocasión. A continuación se describen los principales tipos de prendas y accesorios.
Vestidos (Gowns)
Los vestidos eran la prenda más habitual. Se confeccionaban en lana, seda o lino, a menudo forrados de piel o adornados con encaje. Llegaban hasta el tobillo, presentaban cintura alta y falda amplia. Suelen llevarse con un cinturón que marcaba la cintura y realzaba la silueta.
Kirtles
El kirtle, también popular, se hacía de lana o lino y solía llegar a la rodilla. Tenía un cuerpo ajustado y una falda acampanada, y frecuentemente se acompañaba de cinturón.
Sobrevestes (Surcoats)
Los sobrevestes se usaban sobre los vestidos o kirtles como capa exterior. Eran de lana o piel, a veces forrados de piel y con ribetes de encaje. Tenían longitud hasta el tobillo y caída suelta.
Capas (Pelerines)
Las pelerinas eran capas o mantos, confeccionados en lana o piel, también forrados y decorados con encaje. Llegaban a la rodilla y tenían un corte amplio y fluido.
Peinados y tocados (Crespines)
Los crespines eran tocados estructurados con alambre o tela, decorados con perlas, joyas o plumas. Se colocaban sobre la cabeza para sujetar el cabello.
Velo (Veils)
Los velos, hechos de seda, lino o lana, a menudo adornados con encaje o bordados, cubrían cabeza y hombros, protegiendo del sol y el viento.
Calzado (Shoes)
Los zapatos de las mujeres se fabricaban en cuero o tela, con tacón bajo y punta afilada. Se decoraban con cuentas, joyas o bordados.
Conclusión
La moda del siglo XV combinaba materiales nobles y detalles ornamentales, reflejando el estatus y la estética de la época.