Introducción
En mayo de 1291 los mamelucos tomaron la fortaleza de Acre, poniendo fin a la presencia cristiana en la zona de Jerusalén. Para los Caballeros Templarios, cuya misión era proteger a los peregrinos, fue el comienzo del ocaso de su orden. Tres años después, en la costa mediterránea española, comenzó la construcción de lo que sería su último refugio: el castillo de Peñíscola.
Los Templarios y la Corona de Aragón
La elección de la escarpada colina de Peñíscola no fue aleatoria. Desde la Primera Cruzada, la Corona de Aragón mantenía una estrecha relación con la Orden del Temple. Alfonso I el Batallador había ganado la confianza de muchos cruzados, y el obispo de Huesca y Jaca, Esteban, promovió la llegada de caballeros a la conquista de Zaragoza en 1105.
Tras la muerte de Alfonso I, los templarios aragoneses recibieron el derecho a heredar territorios reales, aunque los nobles y el hermano de Alfonso, Ramiro II, se opusieron. Esa alianza se consolidó durante el reinado de Jaime I, quien, protegido y entrenado en el castillo templario de Monzón, expandió la Corona por el Mediterráneo (Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera) y, en 1243, conquistó la ciudad de Peñíscola.
La llegada de los Templarios a Peñíscola
En 1294, el nieto del gran rey templario, Jaime II de Aragón, intercambió los territorios de Peñíscola por los de Tortosa y, poco después, adquirió el señorío de Culla. El objetivo era crear un cinturón de seguridad alrededor de la zona.
Los principales protagonistas de este intercambio fueron el joven Arnau de Banyuls, futuro comisionado de Peñíscola, y el penúltimo Maestre templario de Aragón, Berenguer de Cardona. Juntos iniciaron la construcción del castillo de Peñíscola sobre los restos de una antigua alcazaba musulmana.
Los planos siguieron los cánones de los templarios de siglos anteriores, como el castillo de Miravet, lo que plantea la pregunta de si se buscaba revivir la gloria pasada.
El declive de los Templarios en Peñíscola
El 13 de octubre de 1307, el rey Felipe IV de Francia arrestó al último Maestre del Templo, Jacques de Molay, y bajo tortura obtuvo confesiones de graves crímenes. Envió una carta a su primo, Jaime II de Aragón, solicitando la misma medida contra los templarios aragoneses.
Jaime II, incrédulo, respondió con dudas, pero finalmente accedió a la orden francesa. En 1309 cayó el castillo de Monzón, marcando el fin de la presencia templaria en el Reino de Aragón. En 1317 la nueva Orden de Santa María de la Montesa, fundada por Jaime II, tomó el control del castillo de Peñíscola y de los demás bienes templarios de Valencia.
El castillo de Peñíscola hoy
Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931 y restaurado en varias fases, la última concluida en 2014, el castillo de Peñíscola se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de conservación y en un museo que permite adentrarse en la historia del Temple.
La visita comienza por el antiguo corredor de entrada y sigue por los establos y la guardia, ahora salas de exposición. Destacan la sección dedicada al proceso constructivo (que muestra lo inacabado del castillo), la de armas y armaduras templarias, y otra que explica la estructura interna de la Orden.
Otros recintos interesantes son la sala de simbolismo templario y la que aborda la relación con la orden cisterciense. En el patio de armas, con vistas al Mediterráneo, se encuentra la impresionante Hall Gótica, utilizada para recibir a visitantes ilustres.
En la planta superior se sitúan la Casa del Agua (posible laboratorio alquímico), la iglesia gótica dedicada a la Virgen María y la cripta donde reposó brevemente el Papa Luna antes de ser trasladado.
Para planificar la visita, consulte horarios y precios en la página oficial del castillo.