Irak es un país del Oriente Medio cuya población mayoritaria profesa el islam, basándose en la vida y enseñanzas de Mahoma y en el Corán, su libro sagrado.
Una minoría cristiana en crecimiento
Desde el siglo VIII, una pequeña pero creciente comunidad ha optado por el cristianismo. Su presencia llamó la atención de las autoridades islámicas, que comenzaron a imponer restricciones para limitar su expansión.
Leyes que limitan la identidad
En el año 2000 se promulgaron normas que prohibían a los cristianos bautizar a sus hijos con nombres occidentales o cristianos. Los menores debían registrarse con nombres extraídos del Corán o de origen árabe.
Obstáculos en la educación
Otra forma de persecución consistía en impedir que los niños cristianos asistieran a la escuela. La normativa establecía que una institución no podía contar con 25 estudiantes cristianos; de superarse ese número, la escuela estaba obligada a ofrecer educación cristiana, lo que provocaba la salida de los alumnos musulmanes y, en muchos casos, la quiebra del centro.
Conversión y castigos
Un cristiano podía convertirse al islam y ser aceptado sin problemas, mientras que a un musulmán que intentara abrazar el cristianismo se le prohibía expresamente y, de hacerlo, era ejecutado junto con quien lo bautizara.
Situación actual
Hoy en día persisten las persecuciones masivas contra los cristianos iraquíes. Son amenazados, secuestrados, obligados a emigrar, asesinados y tachados de agentes occidentales, lo que les niega la confianza y el respeto de la sociedad iraquí.