Pintura de la civilización del Indo
Los primeros indicios de pintura realizados por el ser humano civilizado provienen de la civilización del Indo. En monedas, utensilios y sellos excavados en los sitios indios se encuentran imágenes de animales, aves, árboles, humanos y deidades. Algunos sellos muestran nueve hojas de peepal sobre la cabeza de dos animales; en otro, una mujer desnuda con una rama a los lados y una figura coronada con hojas.
Estas representaciones parecen aludir a una diosa de la flora. Los motivos del árbol de peepal aparecen frecuentemente en sus monedas, a veces como parte del altar o como contorno de la deidad. La cantidad de hojas y ramas varía según la pieza, y diseños similares se hallan en ropa y utensilios.
También se encuentran toros, búfalos y vacas en monedas y placas de cobre de Mohenjo‑Daro. En algunos sellos aparece un hombre adorando a una vaca y una serpiente sobre una plataforma. La fauna incluye elefantes, tigres, ovejas, cabras, rinocerontes, ciervos, camellos, gaviales, ardillas, loros, gallos y pavos reales, probablemente como vehículos de dioses y diosas.
Escenas de caza muestran humanos enfrentándose a guepardos o leopardos, lo que sugiere la presencia abundante de estos felinos y una lucha constante entre humanos y bestias. Algunas criaturas aparecen con rasgos híbridos, medio animal y medio humano, lo que indica una veneración de sus cualidades divinas.
Pintura en los asentamientos arios‑vedicos
En los hallazgos védicos se observan trazos en blanco, negro y rojo sobre utensilios, señal de que la práctica pictórica ya existía y evolucionó con el desarrollo de la civilización.
Pintura maurya
Durante el periodo maurya se registra un notable progreso pictórico y el nacimiento del estilo budista. Aunque quedan escasas muestras, el texto budista Vinaya Pitaka (III a.C.) menciona pinturas en los Rajaprasada. Alrededor del I a.C. surge la teoría de los seis componentes de la pintura (Shadanga).
Menciones de la pintura en textos antiguos
La literatura hindú y budista alude a diversas formas artísticas: Lepyachitra (frescos), Aakhyachitra (dibujos sobre textiles) y Dhulichitra (pintura en patios). La obra teatral Mudrarakshasa (V a.C.) y el Kamasutra de Vatsyayana (VI d.C.) incluyen la pintura entre las 64 artes, describiendo sus seis partes: morfología, proporción, expresión, esquema, legislación visual y pigmentación.
El Chitrasutra del Vishnudharmottara Purana (VII d.C.), compuesto por Markandeya Muni, también enumera los seis componentes: variación de forma, proporción, bhava, brillo, ley visual y colores.
Estilos principales de la pintura india
La diversidad regional y cronológica dio origen a varios estilos, entre los que destacan:
- Estilo Ajanta
- Estilo Gujarat
- Estilo Mughal
- Estilo Rajput
- Estilo Deccan
- Estilo contemporáneo
Estilo Ajanta
Las famosas cuevas de Ajanta, situadas en la cordillera de los Sahyadri (Maharashtra), albergan 20 cuevas, de las cuales ocho son monasterios budistas. Las pinturas, realizadas entre el siglo II a.C. y el VII d.C., son murales frescos aplicados sobre una capa de cal. Representan a Buda, bodhisattvas, relatos del Jataka, flora, fauna y figuras celestiales como apsaras y gandharvas.
El estilo se caracteriza por colores vivos, líneas elegantes y expresividad emocional. Las obras abarcan desde la época maurya hasta la Gupta y el periodo Harsha, alcanzando su apogeo en los siglos VII‑VIII. Destacan escenas como la lucha de toros, la llegada del príncipe Vijay a Sri Lanka y el Bodhisattva Padmapani en la Cueva 1.
Pintura mogol
Con la fundación del Imperio mogol, la pintura experimentó un renacimiento. Los emperadores fueron grandes mecenas; el estilo bahá’í, introducido por artistas persas, fusionó influencias chinas, indias, persas, báctrias y mongolas.
Babur (1526‑1530)
Babur conoció la pintura bahá’í en Herát y la introdujo en la India, encargando copias de manuscritos ilustrados.
Humayun (1530‑1540, 1555‑1556)
Humayun atrajo a destacados pintores persas como Mir Sayyid Ali y Khwaja Abdus Samad. Juntos produjeron el Hamzanama, una colección de unos 1400 miniaturas que combina estilos persa, indio y europeo.
Akbar (1556‑1605)
Akbar creó un taller imperial que fusionó lo mejor de las tradiciones persa e india, dando origen a la denominada “pintura persa‑india”. Documentos como el Rasm‑nama de Dosvant y el Tarikh‑namah de Basavan evidencian esta síntesis.
Jahangir (1605‑1627)
El reinado de Jahangir marcó la edad de oro mogola. El emperador, pintor consumado, fomentó la precisión de los retratos y la representación naturalista de animales y flores. El taller contó con maestros como Ustad Mansur (pintor de aves) y Abu’l‑Hasan (retratos).
Shah Jahan (1628‑1658)
Aunque menos interesado en la pintura, Shah Jahan mantuvo el apoyo a artistas como Fakir Ullah, Mir Hasan y Anup.
Aurangzeb (1658‑1707)
Aurangzeb cerró el taller real, expulsando a pintores, músicos y eruditos; muchos buscaron refugio en los reinos de Rajastán y Punjab, donde surgieron nuevas corrientes locales.
Pintura de la Delhi Sultana
El Islam prohibía la representación de seres humanos y animales, por lo que los sultanes de Delhi evitaban la escultura y la pintura figurativa. No obstante, en algunos casos excepcionales aparecen obras con influencia iraní, como el retrato de Vallabhacharya encargado por Sikandar Lodi, que permaneció en la corte hasta la época mogola.
Este retrato sobrevivió a los cambios políticos y hoy se conserva en Kishangarh, testimonio de la reaparición del arte pictórico en la Delhi Sultanate a partir del siglo XVI.