historia historica

La familia Saboya buscó recuperar las joyas de la corona guardadas en el Banco de Italia

La familia Saboya buscó recuperar las joyas de la corona guardadas en el Banco de Italia

Introducción

La familia Saboya solicitó la devolución de las joyas de la corona que se encuentran en el Banco de Italia, alegando que le pertenecen por herencia.

Para analizar la legitimidad de esa petición es necesario repasar la historia y la normativa que regulan la propiedad de la corona y sus tesoros.

¿A quién pertenece la corona?

La respuesta breve es que la corona y sus joyas pertenecen al Estado, no a la familia que ostenta el trono. Esa conclusión se basa en la legislación vigente en la Italia monárquica, concretamente en el Estatuto Albertino, la Constitución del Reino de Italia.

Artículos 19 y 20 del Estatuto Albertino

Los artículos 19 y 20 regulan el patrimonio de la corona:

Art. 19. - El patrimonio de la Corona se conserva durante el presente Reino según el promedio de los últimos diez años. El Rey continuará usando los palacios, villas, jardines y dependencias, así como todos los bienes muebles pertenecientes a la corona, que serán inventariados por un Ministro responsable. En el futuro, dicho patrimonio quedará establecido para la duración de cada Reino desde la primera legislatura, después de la ascensión del Rey al trono.

Art. 20. - Además de los bienes que el Rey posee en su propio nombre, su patrimonio privado incluirá también los que pueda adquirir durante su reinado, ya sea por compra o a título gratuito. El Rey podrá disponer de su patrimonio privado mediante actos en vida o testamento, sin estar sujeto a las limitaciones del derecho civil. En lo demás, el patrimonio del Rey se rige por las leyes que le sean aplicables.

Estos artículos dejan claro que la corona es un bien del Estado (el Reino de Italia) y que el Rey actúa sólo como administrador, no como propietario.

Fin de la monarquía y el referéndum de 1946

El 2 de junio de 1946 el pueblo italiano, ejercitando el derecho constitucional reconocido por el Estatuto Albertino, votó en un referéndum para decidir entre la monarquía y la república. La opción republicana resultó vencedora, lo que supuso la disolución de la monarquía.

Con la abolición del trono, la corona y sus joyas regresaron al patrimonio del Estado. Durante los primeros cinco años la custodia quedó a cargo del Parlamento, que continuó ejerciendo la soberanía popular.

Conclusión

De acuerdo con los artículos 19 y 20 del Estatuto Albertino y con el resultado del referéndum de 1946, las joyas de la corona del antiguo Reino de Italia pertenecen al Estado italiano y siguen bajo su custodia. Por lo tanto, la reclamación de la familia Saboya carece de fundamento legal.