historia historica

Capítulo 20 – Nacimiento y expansión del Islam

Capítulo 20 – Nacimiento y expansión del Islam

El clímax del califato

Califa proviene del árabe khalīfah, que significa “sucesor” o “hijo digno”. Tras la muerte de Mahoma, sus sucesores fueron llamados califas. En un principio fueron elegidos con el consenso de la comunidad, pero con el tiempo el cargo se volvió hereditario.

El primer califa fue Abu Bakr, suegro de Mahoma y el más anciano de la familia. Su mandato impulsó la expansión del Islam hacia Mesopotamia y Siria. Tras su fallecimiento, en 634 d.C., Umar ibn al‑Jattáb fue elegido sin oposición y logró una de las mayores difusiones del islam, conquistando Persia, Egipto y otras regiones.

Umar organizó un ejército disciplinado y, al mismo tiempo, promovió la conversión de los pueblos conquistados. Tras su asesinato, Uthman asumió el califato, pero fue asesinado pocos días después por su ostentación. Le sucedió Ali, y su reinado estuvo marcado por una guerra civil que frenó la expansión islámica. Ali fue asesinado y su hijo Hasan renunció al cargo.

El poder pasó a Muawiyah I, gobernador de Siria y pariente de Umar. Hasan aceptó abdicar bajo la condición de que el califato fuera electivo, pero Muawiyah estableció una dinastía hereditaria y trasladó la capital a Damasco, fundando la rama omeya.

Muawiyah gobernó unos veinte años y nombró heredero a su hijo Yazid, rompiendo la promesa hecha a Hasan. La oposición liderada por Husayn ibn Ali, hijo de Ali, culminó en la tragedia de Karbala (del persa “karb” = aflicción y “bala” = dolor) el 10 de Muharram, fecha que se recuerda con luto en el mundo musulmán.

Tras la muerte de Husayn, Abdul‑Abbas derrotó a los omeyas y fundó la dinastía abasí, con Bagdad como capital. Entre sus califas destaca Harún al‑Rashid, famoso por su justicia.

Los turcos finalmente pusieron fin al califato abasí; los últimos califas se refugiaron en Egipto, marcando el declive de la institución, aunque su legado de difusión islámica perduró, incluso en la India.

La dimensión política del Islam

Desde sus inicios, el Islam estuvo ligado a la organización política y militar. Cuando Mahoma emigró de La Meca a Medina en 622 d.C., formó un ejército que, en 630, reconquistó La Meca. Así, Mahoma se convirtió simultáneamente en líder religioso y político, y sus decisiones tenían alcance universal.

Después de su muerte, los califas combinaron autoridad religiosa y estatal, gobernando según el Corán. Esta fusión aumentó la influencia de los ulemas y, en ocasiones, provocó intolerancia religiosa y persecuciones.

Durante el califato de Umar, la estructura militar se consolidó y la expansión se acompañó de una difusión del Islam mediante la fuerza. La conquista estaba marcada por la violencia, aunque los conversos también adoptaban la fe de manera pacífica.

El concepto de yihad

El término yihad significa “esfuerzo” o “lucha”. En el Corán aparecen exhortaciones a combatir a los incrédulos, pero los eruditos musulmanes a lo largo de la historia han interpretado esas órdenes de diversas maneras.

Algunos estudiosos, como el occidental Klein, distinguen tres tipos de yihad: (1) lucha contra el enemigo visible, (2) lucha contra el enemigo interno o espiritual y (3) lucha contra los deseos sensoriales.

Otros, como Muhammad Ali, sostienen que la yihad no se limita a la guerra, sino que incluye el trabajo, la industria y el esfuerzo cotidiano; incluso el peregrinaje (hajj) se considera una forma de yihad.

Con el tiempo, la idea de dividir el mundo en Dar al‑Islam (territorio bajo dominio musulmán) y Dar al‑Harb (territorio en guerra) alimentó justificantes de conquista y, en algunos casos, actos de violencia extrema bajo la bandera de la religión.