historia historica

Capítulo 20 – Nacimiento y difusión del Islam

Difusión del Imperio Islámico

Durante la vida de Hazrat Muhammad, el Islam dominó gran parte de la península arábiga. Tras su muerte, bajo el liderazgo de los califas, el Estado islámico se expandió rápidamente. Los árabes organizaron campañas de conquista política acompañadas de la difusión de la fe, ocupando en poco tiempo territorios del Mediterráneo: Siria, Palestina, Damasco, Chipre, Creta, Egipto, entre otros.

Posteriormente, Persia quedó bajo la sujeción islámica. Los musulmanes y árabes del norte de África cruzaron al sur de la Península Ibérica, conquistando España y Portugal. Desde allí, los ejércitos islámicos llegaron a Francia, pero en el año 732 fueron derrotados por Carlos Martel en la famosa Batalla de Poitiers, lo que detuvo su avance.

En el siglo XV, los otomanos tomaron Constantinopla, cumpliendo la aspiración de los musulmanes de conquistar la capital del Imperio Bizantino. Tras la conquista persa, los árabes también ocuparon Bujará y Samarcanda, estableciendo su dominio en Asia Central.

En 712, los musulmanes llegaron a la región de Sind, en la India. En 750, fundaron Bagdad como capital del califato abasí, consolidando un imperio que se extendía desde la Península Ibérica hasta el norte de África, la frontera con China y el subcontinente indio.

Razones de la rápida expansión del Islam

El Islam surgió en una pequeña localidad de Arabia y se convirtió en una de las mayores potencias del mundo. Su expansión se debió a varios factores:

1. Fanatismo y conquista militar

Tras establecerse en Medina, el profeta Mahoma organizó a sus seguidores como guerreros y, según los relatos, obligó a los incrédulos a aceptar el Corán bajo amenaza de muerte o a pagar la jizya. Esta política se replicó en los territorios conquistados, como describe el poeta Ramdhari Singh Dinkar.

2. Crisis social y religiosa en Arabia

Antes del Islam, la sociedad árabe estaba plagada de supersticiones, pobreza, juegos de azar, alcoholismo y prostitución. La ausencia de una moral clara y el predominio del politeísmo crearon un vacío que el mensaje monoteísta, sencillo y sin ídolos de Mahoma llenó rápidamente.

3. Igualdad social y religiosa

El Islam proclamó la igualdad de todos los creyentes ante Allah, sin distinciones de raza o estatus. Esta promesa de dignidad atrajo a poblaciones oprimidas que buscaban escapar de la tiranía de las élites locales.

4. Descontento con los imperios existentes

Los imperios romano y persa estaban debilitados por la corrupción y el lujo excesivo. Sus poblaciones, cansadas de la opresión, vieron a los ejércitos musulmanes como libertadores.

5. Motivos económicos

El declive del comercio caravanero en Arabia impulsó a los nómadas a buscar tierras fértiles. La imposición de impuestos a los no musulmanes incentivó a muchos a convertir su religión para evitar la jizya y obtener empleo o libertad.

6. Liderazgo ejemplar

Los primeros califas – Abu Bakr, Umar, Uthman y Ali – vivieron en la pobreza y mostraron una conducta austera y justa, lo que reforzó la imagen moral del Islam.

7. Poligamia

La posibilidad de contraer hasta cuatro esposas facilitó la integración de mujeres locales, lo que contribuyó a la difusión del Islam en regiones como la India.

8. Fragmentación política en la India

En la India del siglo XII la ausencia de una autoridad central y la división del sistema de castas debilitaban a la sociedad hindú. Muchos de los grupos más desfavorecidos adoptaron el Islam, que les ofrecía unidad y una nueva identidad.

Entrada y difusión del Islam en la India

Desde el siglo VII, comerciantes árabes establecieron relaciones con los estados costeros del suroeste de la India. Algunos se asentaron permanentemente en Malabar y otras regiones del sur, donde también difundieron su fe.

En el siglo VIII, los árabes conquistaron Sind, pero la supremacía islámica quedó bajo el control de persas y, más tarde, de los turcos. Los selyúcidas y la dinastía de los Ghaznaví, especialmente Mahmud de Ghazni, realizaron varias incursiones (entre 1000 y 1026) que no buscaban un dominio permanente, sino el saqueo de tesoros y la destrucción de templos, facilitando la expansión del Islam.

En el siglo XII, Muhammad Ghori derrotó a los gobernantes Chauhan y sentó las bases del Imperio musulmán en el norte de la India. Su esclavo Qutb‑ud‑Din Aibak se convirtió en el primer sultán independiente de Delhi.

Problema del communalismo hindú‑musulmán

El concepto coránico de Dar al‑Islam (tierra donde rige la sharía) y Dar al‑Harb (tierra donde no se aplica) ha sido interpretado por algunos pensadores como una división del mundo en territorios islámicos y no islámicos. Esta visión ha alimentado la idea de que los musulmanes deben convertir o subyugar a los no creyentes.

En la práctica, los invasores musulmanes ofrecían a la población conquistada dos opciones: aceptar el Islam o pagar la jizya y vivir como protegidos. En la India, esta política se combinó con la violencia y la imposición de tributos, lo que generó tensiones que persisten hasta la actualidad.

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