La pasta es el orgullo de los italianos. Es el símbolo de Italia en la imaginación colectiva, nuestro mayor tesoro culinario. Según la leyenda, fueron los italianos quienes la exportaron al mundo después de haberla importado del Oriente gracias a Marco Polo.
Sin embargo, la realidad es ligeramente distinta: aunque Italia difundió la pasta por todo el planeta, no proviene del Oriente.
En otras entradas volveré a hablar de Marco Polo; aquí me limitaré a presentar algunas referencias históricas sobre la pasta.
Como todos saben, la tradición cuenta que Marco Polo, a finales del siglo XIII, regresó de China, donde estuvo entre 1271 y 1295 como consejero del emperador. Según el mito, al volver trajo consigo “polvo lírico”, pasta y muchos otros productos desconocidos para los europeos.
No obstante, en la década de 1880 el fraile franciscano Salinbene de Parma escribió en su Crónica que, mucho antes de su nacimiento, ya había consumido pasta rellena, un plato típico de la tradición medieval. Ese relato indica que la pasta se conocía en Italia al menos 50 años antes del viaje de Marco Polo, lo que descarta que él fuera su introducedor.
¿Cómo y cuándo llegó la pasta a Italia?
Aún no se conoce con certeza, pero alrededor del año 1154 el geógrafo árabe Al‑Idrín describió en sus escritos un alimento de harina en forma de hilos, llamado “triyah”, que se comercializaba en Palermo.
Este texto es el documento más antiguo que menciona la pasta y demuestra que, a mediados del siglo XII, ya estaba extendida, al menos en el sur de Italia, aunque no se sabe cuánto tiempo llevaba existiendo.
Algunos historiadores sugieren que ciertos tipos de pasta podrían haberse elaborado ya en la época de la Megálea Grecia (Magna Grecia), aunque con variaciones respecto a la pasta que conocemos hoy. Señalan, en particular, el alimento funerario llamado “makar”, del cual provendría la palabra “macarrón”.
En resumen, la pasta es una herencia mediterránea que se consolidó en Italia mucho antes de la época de Marco Polo, y su difusión mundial se debe a la creatividad culinaria italiana más que a un único viajero.