Introducción
En las novelas los héroes son siempre jóvenes, fuertes y saludables, incluso durante las plagas. La historia, sin embargo, muestra que la realidad puede ser muy distinta.
Balduino IV, el rey leproso
Balduino IV de Jerusalén (1161‑1185) es recordado como el Rey Leproso. Su apodo proviene del hecho de que, a pesar de haber sido coronado rey, padecía lepra. Su vida y su reinado han sido objeto de numerosos estudios y aún quedan preguntas por resolver.
Orígenes y familia
Balduino nació en Jerusalén en 1161, hijo del rey Amalrico I de Jerusalén y de Agnes de Courtenay, conde de Edessa. Formaba parte de la élite europea que buscaba nuevas tierras y establecía reinos más allá de Europa, motivada por la escasez de recursos en el viejo continente.
El matrimonio de sus padres fue anulado en 1164, cuando Balduino tenía tres años, bajo presión de la Iglesia y de nobles que deseaban debilitar a la casa de Courtenay. Gracias a la influencia de la familia en Europa, Amalrico logró que sus hijos, Sibila y Balduino, fueran reconocidos como legítimos.
Educación y diagnóstico de la lepra
Su educación estuvo a cargo de Guillermo de Tire, archidiácono de Jerusalén y, más tarde, canciller del reino. Según los diarios del obispo, Guillermo fue el primero en notar que Balduino no sentía dolor al pellizcarle el brazo derecho, lo que más tarde se identificó como una señal de la lepra, aunque inicialmente se interpretó como una gran resistencia al dolor.
Los exámenes revelaron parálisis parcial en el brazo y la mano, y se confirmó el diagnóstico de lepra lepromatosa, una forma muy agresiva de la enfermedad que se extendió rápidamente en el siglo XII.
Reinado y desafíos
Tras la muerte de Amalrico en 1174, Balduino, entonces de trece años, fue coronado rey el 15 de julio bajo la regencia de Raimundo III de Trípoli. Raimundo logró un tratado de paz con el sultán Saladino en 1175. En 1176 se retiró de la regencia y se organizó el matrimonio de la hermana de Balduino, la princesa Sibila, con Guillermo de Monferrato, un noble italiano de gran linaje.
El futuro de la sucesión se convirtió en una lucha política que involucró al Sacro Imperio Romano, Francia, Inglaterra y el Imperio Bizantino, todos bajo la constante amenaza del poder islámico.
Campañas militares
Al alcanzar la mayoría de edad (14 años), Balduino lideró incursiones en territorio damasceno, entonces bajo control de Saladino, y planeó una ofensiva contra Egipto, cuyo dominio era estratégico para controlar las rutas comerciales del Mediterráneo.
Para asegurar el apoyo bizantino, envió a Rinaldo de Châtillon a Constantinopla. Rinaldo, liberado tras 16 años de cautiverio, se casó con Stefania de Milly, heredera de los feudos de Kerak y Oltregiordano, lo que le concedió acceso al Mar Rojo. En noviembre de 1177 Rinaldo comandó al ejército cruzado en la victoria de Montgisard contra Saladino.
Durante los años siguientes Jerusalén permaneció en guerra constante. En 1179 Balduino sufrió derrotas y estuvo a punto de ser asesinado por un nieto de Saladino.
Sucesión y legado
La enfermedad de Balduino agravó la disputa sucesoria. En 1180 su hermana Sibila se casó con Guido de Lusignan, primo de Balduino, pero la relación se volvió conflictiva. En 1182 Balduino nombró a Guido regente, pero en 1183 intentó anular el matrimonio para evitar que Guido se apoderara del trono.
Finalmente, Balduino y su sobrino Baldwin V (nacido en 1177) gobernaron conjuntamente hasta la muerte de Balduino en 1185. Baldwin V murió en 1186 y el trono pasó a su madre, Sibila, mientras Guido de Lusignan se convirtió en rey consorte.
Fuentes
Fuentes
R. Bordone, G. Sergi, Dieci secoli di Medioevo (manuale)
G. Hindley, Saladino Eroe dell'Islam
F. Cardini, Il grande racconto delle crociate
J. R. Smith, Storia delle Crociate, dalla predicazione di papa Urbano II alla caduta di Costantinopoli
I. Pagani, Baldovino IV di Gerusalemme, il re lebbroso