historia historica

¿Qué estudiaban los niños en la escuela durante la época de Carlomagno?

Según la tradición, el emperador franco Carlomagno impulsó un renacimiento cultural y educativo que hasta entonces había sido casi inexistente. Pero, ¿qué se enseñaba realmente en las escuelas de su época?

Se sabe poco sobre las escuelas de Europa occidental a finales del siglo VIII y principios del IX. Probablemente existían dos tipos principales: escuelas laicas y escuelas monásticas, estas últimas reservadas a los niños que aspiraban a la vida monástica. También había escuelas catedralicias aisladas. En todos los casos, los maestros eran clérigos y la enseñanza giraba en torno a la religión. Solo los niños asistían; a las niñas no se les exigía leer ni escribir.

Lectura sin comprensión

El primer paso de cualquier alumno era aprender a leer recitando, sin entender, el único texto universal: el Salterio, siempre en latín. Se exigía memorizar todos los salmos y repetirlos mecánicamente. Sólo después se empezaba a relacionar los sonidos con las letras. La tarea era tan ardua que la mayoría de las escuelas contaba con una o varias copias del salterio, sin posibilidad de aprendizaje individual.

¿Qué estudiaban los niños en la escuela durante la época de Carlomagno?

Aprender a leer era especialmente difícil porque, en la Baja Edad Media, no existían espacios entre palabras. En la mayoría de los manuscritos las palabras estaban unidas y el lector debía adivinar dónde terminaba una y comenzaba otra. Sólo en algunos libros dirigidos a novicios se introducían puntos entre palabras, pero eran escasos.

Aprender latín… sin libros de texto

¿Qué estudiaban los niños en la escuela durante la época de Carlomagno?

Poco se recuerda hoy que Carlomagno fue canonizado y, entre otras cosas, es el patrón de los estudiantes.

Una vez que el alumno dominaba la decodificación de letras y podía recitar el Salterio de memoria, debía comprender su significado. Los niños francos no hablaban latín cotidianamente; para ellos era una lengua muerta y misteriosa, como lo es hoy para la mayoría. La única forma de avanzar era con un maestro paciente, pues no había libros de texto ni diccionarios latinos. Algunas obras, como la Ars Minor de Donato, contenían apenas un verbo, su conjugación y una escasa lista de sustantivos. Otros tratados se enfocaban en definiciones inútiles en lugar de ofrecer una gramática práctica.

Mucho lectura… ¿y la escritura?

Los pocos que lograban leer latín con fluidez recibían una colección de lecturas exclusivamente religiosas: poemas bíblicos, paráfrasis de la Biblia, textos sobre virtudes cristianas, tratados morales y vidas de santos. No existían libros en la lengua vernácula de los francos; los primeros manuales latinos traducidos al francés aparecen apenas en el siglo X.

El énfasis recayó en la lectura; solo algunos alumnos recibían lecciones de escritura. Como señala Rosamond McKitterick, autora de Los reinos carolingios, la enseñanza de la escritura en las escuelas ordinarias es incierta y carece de documentación.

Curiosidad como curiosidad pagana

¿Qué estudiaban los niños en la escuela durante la época de Carlomagno?

El artículo se basa en el libro de Rosamond McKitterick, Kingdom of the Carolingians. 751‑987, PWN, 2011.

Los medievales amaban recopilar curiosidades y datos aparentemente importantes, pero carecían del sentido de organización. El resultado era una verdadera mezcla de todo. Por ejemplo, en la De Civitate Dei de San Agustín se podía aprender tanto sobre la naturaleza del Estado de Dios como sobre la absurda idea de que los caballos se impregnaban con el viento.

Un manuscrito parisino sin título, datado entre 813‑815, incluía entre otros:

fórmulas de cartas, recetas médicas, nombres de los inventores del alfabeto, observaciones sobre la esperanza de vida humana, discusiones sobre la edad de Abraham, nombres de médicos antiguos, número de provincias romanas, enumeración de especies de serpientes conocidas, extractos bíblicos, liturgia y derecho canónico, calendario, aritmética y gramática.

Y, por fin, matemáticas

En la época de Carlomagno no se enseñaba matemáticas tal como las entendemos hoy, pero sí se impartía el computus, es decir, el cálculo del calendario eclesiástico. Determinar manualmente las fechas de las fiestas cristianas a partir de las fases lunares era un desafío considerable.

¿Qué estudiaban los niños en la escuela durante la época de Carlomagno?

En aquel tiempo resultaba impensable que cada niño poseyera su propio libro. Además, como apunta McKitterick, existen dudas sobre si la aritmética constituía una asignatura separada. Conocer el calendario bastaba para la mayoría de los estudiantes; los más ambiciosos podían acudir a manuales temáticos sobre agricultura, herboristería, arquitectura, militarismo o medicina, que tenían más sentido práctico que la aritmética pura.

En conclusión: me alegra haber estudiado en los siglos XX‑XXI y no en el siglo VIII.

Fuentes

  • Rosamond McKitterick, Kingdom of the Carolingians. 751‑987, PWN, 2011.