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La vida cotidiana de la gente común en los siglos pasados

Introducción

En artículos anteriores describimos la vida y la educación de las jóvenes de familias acomodadas en épocas pasadas. Ahora nos preguntamos: ¿cómo vivía la gente corriente? La respuesta, aunque sorprendente, es que su existencia se asemejaba más a la de los animales que a la de los nobles.

Viviendas rurales en la Edad Media y la Edad Moderna

Durante la mayor parte de la Edad Media y gran parte de la era moderna, las condiciones de vida del campesinado europeo apenas cambiaron. En el siglo XVII los campesinos habitaban cabañas de madera con, como máximo, dos habitaciones.

Los pocos enseres domésticos consistían en una banca, un taburete y sacos llenos de paja. No había muebles; una simple partición separaba a las personas de los lechones o vacas. El estiércol de los animales servía como fuente de calor en invierno.

Estas condiciones se observaban incluso en la rica Borgoña, por lo que en regiones más pobres, como la República de Polonia, la situación era mucho peor. Los campesinos polacos vivían en chozas de barro y matorral cubiertas de paja, con ventanas tapadas por pieles de animales. Hasta el siglo XVIII el vidrio seguía siendo una rareza en el campo.

La vida cotidiana de la gente común en los siglos pasados

¿Una chimenea compartida con vacas y cerdos? Hasta hace poco, esa era la norma.

Los escasos muebles de la vida campesina

En toda Europa, el primer signo de lujo era una mesa. Según el manual escolar "Historia universal. Siglos XVI‑XVII", en la región francesa de Gascuña los campesinos comían alrededor del fuego sin mesa y bebían de una sola taza (p. 150). En ocasiones la mesa se sustituía por barriles partidos por la mitad. En el este, encontrar una mesa era aún más improbable: los mercaderes holandeses que se dirigían a Moscú llevaban papel fuerte para escribir sobre sus rodillas, pues en el Imperio ruso escaseaba este mueble.

No había camas ni sillas en las chozas rurales. Los simples campesinos utilizaban bancos tanto para sentarse como para dormir. En el siglo XVI, por ejemplo en Inglaterra, era norma absoluta dormir en el suelo. En las islas británicas las posesiones de una familia campesina promedio se reducían a una jarra y una cazuela. Los baños eran desconocidos; incluso una simple palangana para el baño ocasional era un lujo.

La vida cotidiana de la gente común en los siglos pasados

Esta información se basa en dos obras de PWN: "Historia general. Siglos XVI‑XVIII" y "Costumbres en Polonia".

El lento advenimiento de la prosperidad

A partir de los siglos XVI, XVII y gran parte del XVIII, algunas regiones de Europa empezaron a enriquecerse lo suficiente como para mejorar la vida del campesinado. Las bancas fueron sustituidas por sillas, aparecieron edredones, colchones de lana, camas y, como muestra de ostentación, cofres con cerradura. Sin embargo, los zapatos seguían faltando. En la próspera Holanda del siglo XVIII, a menudo sólo había un par de zapatos para todo el pueblo, que eran requisados por cualquier funcionario local que debía viajar a La Haya por asuntos de Estado (p. 151).

Esta ola de riqueza no alcanzó al este de Europa. En el siglo XVIII, muchos campesinos polacos vivían como sus antepasados de los tiempos de Boleslao el Valiente y Władysław I Łokietek. No sorprende que sea tan difícil describir su vida cotidiana: despertaban con los cerdos, convivían con ellos y se acostaban junto a ellos. Sólo una vez a la semana asistían a misa. Esa era la rutina de sus vidas.