Un comienzo inesperado
Resulta que, hace un siglo, los polacos eran mucho menos pudorosos que hoy. Cuando la República de Polonia recuperó su independencia, se introdujeron lecciones oficiales de educación sexual en las escuelas. Hay que reconocer que el contenido de esas primeras clases resultaba, en el mejor de los casos, espeluznante y, a veces, hasta nauseabundo.
Los pioneros de la educación sexual
A finales del siglo XIX, los educadores polacos abogaban por la incorporación de la educación sexual en el currículo escolar, considerándola de máxima importancia. Según encuestas de 1900, la mayoría de los chicos iniciaban su vida sexual cuando aún eran niños; un 15 % lo hacía antes de los catorce años, y lo hacía sin ninguna protección, lo que alimentaba la terrible epidemia de enfermedades de transmisión sexual y abortos clandestinos.
“Este trabajo debe y debe ser incluido tanto en el plan educativo de la escuela como en el hogar familiar…”, escribió la pedagoga progresista Teodora Męczkowska. Sus ideas fueron bien recibidas, incluso en entornos eclesiásticos, aunque no sin reservas.
Los polacos de hace un siglo carecían, sin duda, de buenos modales en materia erótica (ilustración de la revista "Sowizdrzał", 1919).
La primera lección de educación sexual en Polonia se impartió antes de 1904 a los estudiantes del Liceo de la Asamblea de Comerciantes de Varsovia. Tras esa clase, el proyecto quedó en el olvido, según la mayoría de los historiadores.
¿Fin o comienzo?
La resistencia al llamado "exhibicionismo mental" (así se denominó cada vez más a la educación sexual pública) creció, y en 1929 el Papa Pío XI intervino, criticando a los "tontos" que propagaban un método peligroso llamado educación sexual. Ese pronunciamiento supuestamente extinguió los intentos de popularizar las lecciones en las escuelas, aunque en realidad la decisión correspondía al gobierno de Wincenty Witos.
El Papa no estaba dispuesto a aceptar una educación sexual "indecente" en los colegios.
Una circular vergonzosa
Hace unos años, Marek Babik, de la Ignatianum de Cracovia, descubrió una circular del 10 de diciembre de 1920, emitida por el Ministerio de Denominaciones Religiosas y Educación Pública (documento nº 23329 II). En ella se leía:
Con acuerdo de la dirección y los docentes, el médico escolar debe impartir unas horas al año de conferencias sobre higiene en cada clase…
En las clases recientes se debe tratar el tema de género, biológico, ético y social, con la mayor delicadeza y teniendo en cuenta la sensibilidad de los adolescentes.
Babik asegura que ese día marcó el inicio formal de la educación sexual en las escuelas polacas, aunque la naturaleza progresista del documento es discutible.
Manual desfasado
El director del departamento recomendó, dentro de las lecciones de higiene, el texto del profesor Alexander Herzen: «Dirección a la juventud masculina. Conferencia del Dr. Alexander Herzen en Lausana y Ginebra». No era un libro de texto, sino una charla breve dirigida a jóvenes.
El gobierno de Witos introdujo oficialmente esas lecciones en 1920 y, con ellas, el primer libro de texto de educación sexual en polaco.
El discurso de Herzen, escrito a finales del siglo XIX y traducido al polaco en 1904, resultaba moderno para su época, pero dieciséis años después provocaba risas entre los especialistas.
El estigma mortal de la sífilis
Gran parte de la charla de Herzen se centró en los efectos de la sífilis, describiendo con detalle los síntomas y enfatizando la transmisión a través de relaciones casuales. Recomendaba que, hasta los 22 años, los jóvenes se abstuvieran de cualquier actividad sexual.
En 1904 era comprensible enfocarse en la sífilis, pero una década después el salvarsán ya estaba en uso, lo que hacía innecesario perpetuar el mito de que la enfermedad era una sentencia de muerte inevitable.
El “animal” y la mujer
Herzen exhortaba a los hombres a no reducir el sexo a un mero impulso animal, pero su visión estaba cargada de sexismo: describía a la mujer como “más tímida, reservada, casi siempre seducida por el hombre”. En su perspectiva, el sexo no era asunto femenino, sino una cuestión exclusivamente masculina.
Abstinencia total como solución
El autor también advertía que cualquier relación sexual antes de la plena madurez física dañaba al individuo y a sus descendientes. Sostenía que el desarrollo completo del hombre se alcanzaba entre los 20 y 22 años, y que la actividad sexual prematura debilitaba al cuerpo y a la nación entera.
El manual de Herzen prácticamente ignoraba a las mujeres, considerándolas ajenas al tema.
En la década de 1930, algunos especialistas soviéticos, como Grigorij Bruk y N.J. Safanov, defendían la abstinencia hasta los 23‑25 años, alegando que la “semilla” contenía sustancias vitales para el desarrollo del cerebro y el esqueleto.
Un enfoque más pragmático
A mediados de los años veinte, la medicina comenzó a reconocer que la humanidad no estaba desapareciendo por la actividad sexual juvenil. Los doctores empezaron a promover una visión más realista y menos moralista.
¿Miedo a la verdadera educación?
Los investigadores polacos preferían usar el libro de Herzen, a pesar de ser ruso, porque no tenían otra opción. En 1920, tras la guerra contra los bolcheviques, la legislación polaca buscaba eliminar la influencia de los antiguos partitores, prohibiendo incluso películas con palabras alemanas.
El Ministerio de Denominaciones Religiosas y Educación Pública nunca volvió a revisar el texto; simplemente se reutilizó la edición de 1904 bajo el título simplificado «Dirección a la juventud masculina», sin cambios, ya que el autor había fallecido en 1906.
Después de la polémica papal, no se introdujo ningún otro libro oficial. Los circulares ministeriales posteriores regulaban las lecciones de higiene, pero evitaban mencionar la sexualidad directamente, llegando incluso a prohibir la entrega de atlas anatómicos a los alumnos – una práctica que, en cierta medida, persiste hoy.
Conclusión
Este breve recorrido muestra lo contradictorio y a veces grotesco que fue el intento de educar sexualmente a los jóvenes polacos en la primera mitad del siglo XX. Desde la obsesión por la sífilis hasta la defensa de la abstinencia total, la historia revela una mezcla de miedo, moralismo y, en ocasiones, verdadera preocupación por la salud pública.
Bibliografía
- Babik, Marek. Polish concepts of sexual education in the years 1900‑1939. Ignatianum, Cracovia, 2010.
- Bruk, Grigorij. Towards a healthy sexual life. Practical tips and tricks. Księgarnia Popularna, Varsovia, 1935.
- Diario Oficial del Ministerio de Denominaciones Religiosas y Educación Pública, 1920, nº 3, no. 14 (34), ítem 98.
- Friedländer, Michał. School and the issues of gender education. "Ruch Pedagogiczny", 1930, no. 3.
- Gercen, Aleksandr. An appeal to male youth. Lecture by Dr. Alexander Herzen in Lausanne and Geneva. M. Arct, Varsovia, 1904.
- Jezierski, W. "Sensitive issues" in school teaching. "Nowe Tory", 1906, no. 3.
- Kotowski, Robert. Girls in uniform. Female youth from secondary schools in Poland in the years 1918‑1939. Museo Nacional de Kielce, 2013.
- Petraszowa, Tamara. Alexander A. Herzen (1839‑1906). Biography. Tomsk Polytechnic University.
- Safanow, N.J. A man and a woman in sexual life. A Guide for Perfect Marriages. Księgarnia Popularna, Varsovia, 1935.