Cosmética, labiales y consejos fiables: la belleza como necesidad en la Polonia de entreguerras
En 1938 el columnista Jan Wiktor resumió el estado de la perfumería y la industria cosmética polaca en la revista femenina Świat Piękna Pani. Sus datos siguen siendo sorprendentes.
Un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial existían más de 250 fábricas a orillas del Vístula, que producían 3.000.000 kg de cosméticos, jabones y perfumes al año. Aproximadamente 100.000 comercios, salones de belleza y peluquerías distribuían y utilizaban esos productos a diario.
Helena Brzezińska, una de las pioneras del sector, destacaba la calidad de la producción nacional:
“En Polonia ya contamos con laboratorios y fábricas cosméticas de primera clase, que facilitan a cada mujer el cuidado de su salud, piel y belleza.”

Izis: el frasco de la diosa egipcia
Helena Brzezińska fundó el Instituto Médico‑Cosmético Izis en Varsovia en 1927, después de formarse en Polonia y en París. Su laboratorio, ubicado en la calle Żabia nº 4, producían principalmente cremas que se vendían en salones de belleza. Los anuncios de Izis resaltaban que la empresa estaba dirigida por una dermatóloga y la propia Brzezińska ofrecía consejos de belleza en la prensa.
Durante la ocupación nazi la marca siguió publicitando (imagen de dominio público).


Hoy la cooperativa Kosmetyczno‑Lekarska Spółdzielnia Pracy Izis sigue operando, manteniendo laboratorios de cosmética y química doméstica, y una cadena de salones médicos y de peluquería en Varsovia.
Świt: el amanecer de la cosmética higiénica
Un año después, la doctora Julia Świtalska fundó el Laboratorio de Cosméticos Higiénicos “Świt”. Desde 1934 la empresa operó en una lujosa vivienda de veinte habitaciones en la Aleja Ujazdowskie nº 37, donde sólo se utilizaban materias primas polacas, como parte de una política de rechazo a los productos importados.
Según Jan Wiktor, Świtalska ofrecía una gama de más de cien preparaciones, entre ellas:
- Cuidado de la piel
- Cosmética corporal
- Productos capilares
- Remedios para defectos cutáneos
- Artículos de belleza
- Productos íntimos
Entre los más curiosos estaba una máscara de hemoglobina hecha con sangre de animales jóvenes, un “remedio vampírico” que hoy sería impensable. La doctora también ofrecía baños radiactivos con radia‑emanación, pues antes de la guerra el radio se consideraba una panacea.

Miraculum: el reflejo del Dr. Mirror
En 1924 el médico Leon Luster, junto a los ingenieros Witold Boehm y Henryk Pakszwer, fundó la empresa de cosméticos y preparados médicos “MIRACULUM”. La fábrica, inicialmente modesta en la calle Józefitów de Cracovia, se trasladó en 1926 a la calle Sławkowska, ampliando su plantilla a 20 empleados.
Luster apostó por una publicidad innovadora: además de anuncios impresos, utilizó celebridades como embajadoras de la marca. La primera fue la famosa cantante y actriz Hanka Ordonówna, quien recomendaba públicamente los productos Miraculum.

La compañía también editó textos de cosmología, entre ellos “Cómo nutrir racionalmente su belleza” de Zbigniew Barski, seudónimo de Luster, y “Zarys kosmetyki lekcyjnej” (1929). Los folletos se distribuían gratis entre los clientes y contenían consejos científicos y publicidades sutiles.
Conclusión
En la Polonia de entreguerras la cosmética no solo era una cuestión estética, sino también un motor económico impulsado por mujeres y hombres visionarios. Izis, Świt y Miraculum mostraron que la innovación, la formación internacional y la valentía publicitaria podían crear verdaderos imperios de belleza.
Para conocer más detalles y recetas auténticas de la época, consulte el libro de Aleksandra Zaprutko‑Janicka «Belleza sin conservantes: secretos de nuestras bisabuelas».