historia historica

Castración, flagelación, estigmatización: cómo se abusaba de los esclavos y se castigaba a los criminales

Introducción

Desde la antigüedad la humanidad ha creado y perfeccionado métodos de castigo físico. La flagelación fue una de las formas más extendidas, pero la pérdida de testículos o la extracción de los ojos son penas que aún hoy provocan escalofríos.

La condición del esclavo

Ser esclavo nunca fue una situación digna de imitar. Los esclavos sufrían castigos dolorosos y la legislación los trataba como propiedad ajena. Ya en el siglo XVIII a.C., el Código de Hammurabi establecía que el principio de “ojo por ojo” solo aplicaba a los ciudadanos libres.

«Si se rompe el ojo de un esclavo ciudadano o se le fractura un hueso, el responsable pagará la mitad del precio».

Cuando el verdugo era también el dueño del esclavo, podía infligirle el castigo que considerara oportuno.

Flagelación de los esclavos

En la antigua Roma la flagelación era el método preferido para castigar a los esclavos. Según la gravedad del delito se utilizaban distintos instrumentos:

  • Ferula: una correa de cuero plano para faltas leves.
  • Scutica: látigo de tiras de pergamino rígidas para delitos más graves.
  • Flagellum: fusta de correas de cuero cargada con objetos como ganchos o bolas de metal para infligir daño extremo.
Castración, flagelación, estigmatización: cómo se abusaba de los esclavos y se castigaba a los criminales

Incluso en el Nueva Orleans del siglo XIX, los verdugos utilizaban látigos con una violencia descrita como “una fuerza terrible y una precisión maravillosa”, arrancando piel y dejando al esclavo cubierto de sangre.

«Cada golpe desprendía un trozo de piel que se adhería al látigo o caía al pavimento. La sangre brotaba tras cada impacto; su cuerpo se tornó una masa azulada y sangrante de músculos crudos y temblorosos».

Flagelación de los criminales

El castigo con fusta no se limitaba a los esclavos; también era una sanción legal para numerosos delitos. El Código de Hammurabi y la ley del Antiguo Testamento describen más de 160 infracciones que merecían flagelación, entre ellas relaciones sexuales con una mujer menstruante o incesto.

Castración, flagelación, estigmatización: cómo se abusaba de los esclavos y se castigaba a los criminales

Durante la Edad Media la flagelación se realizaba en plazas públicas, bajo la mirada de la multitud. Los instrumentos variaban: varas de roble, látigos, cuerdas y otros utensilios.

En Europa, la práctica continuó hasta el siglo XIX. Por ejemplo, el “Código de Castigo del Reino de Polonia” (1818) permitía de 16 a 120 latigazos, con un máximo de 30 consecutivos; el “Código de Sanciones Mayores y Correctivas” (1847) establecía entre 80 y 200 latigazos, limitados a 40 por vez.

Castigos de mutilación

Además de la flagelación, muchos códigos legales incluían penas de mutilación, cuyo objetivo era infligir dolor y dejar una marca permanente. Estas sanciones aparecieron ya en el Código de Hammurabi y se mantuvieron en la legislación islámica, judía y europea hasta el siglo XIX.

Se aplicaba el principio de talión: “ojo por ojo, diente por diente”. Así, la muerte se reservaba para el asesinato, mientras que la lesión corporal podía equivaler a la mutilación del mismo órgano. Entre los castigos más crueles estaban:

  • Decapitación de la mano a los ladrones.
  • Amputación de dos dedos a los juramentadores.
  • Castración por violación o adulterio.
  • Escisión de la lengua por blasfemia.
  • Extracción de los ojos por fraude.

Estigmatización permanente

El objetivo del estigma era advertir a la comunidad sobre la presencia de un criminal. Se quemaban marcas en la cara u otras partes del cuerpo con hierro candente, a menudo representando la inicial del delito:

  • Roma: “F” para fugitivos (esclavos fugitivos).
  • Inglaterra medieval: “M” de “manslaughter” para asesinos.
  • Francia: “V” de “voleur” para ladrones, usado hasta 1832.

En Hungría, a las mujeres acusadas de brujería se les marcaba con una cruz en el pecho y una llave de iglesia entre los omóplatos. En Gdańsk, el escudo de la ciudad servía como estigma. Otros símbolos curiosos incluían la huella de un perro para ladrones o genitales para adúlteros.

En Inglaterra el uso del estigma desapareció en 1829; en Polonia, el “Código de Sanciones Mayores y Correctivas” (1847) permitía aplicar una marca pública con las letras K.A.T. en la escápula izquierda, excluyendo a mayores de setenta años y a mujeres.

Conclusión

La historia muestra que la humanidad nunca ha faltado a la imaginación para crear castigos extremos contra quienes infringían normas sociales. La secularización y la disminución de la influencia eclesiástica fueron factores clave que, con el tiempo, suavizaron la manera de impartir justicia.

Bibliografía

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  2. I. Bieżuńska‑Małowist, M. Małowist, Niewolnictwo, Czytelnik, 1987.
  3. L. Lyons, A History of Corporal Punishment, Bellona, 2010.
  4. J. Warylewski, Kara. Philosophical and Historical Foundations, Universidad de Gdańsk, 2007.
  5. Código de Sanciones Mayores y Correctivas, Varsovia, 1847.