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Cuando el rey polaco murió, surgieron innumerables impostores. ¿Por qué?

En las películas de serie B, los enfermos mentales suelen fingir ser Napoleón. En la historia real de Polonia también hubo un monarca que dio origen a una auténtica moda de dobles. Incluso en España se encontraron personas que se creían...

Władysław, rey de Polonia y Hungría, cayó en la batalla de Varna contra los turcos el 10 de noviembre de 1444. Al ser derribado de su caballo, un jenízaro le decapitó y exhibió su cabeza como trofeo ante los ejércitos cristianos. El cráneo fue llevado a lo largo y ancho del Imperio otomano. Hoy su paradero es desconocido, y ya en aquel entonces se dudaba de la autenticidad del trofeo. El cuerpo del monarca nunca fue hallado.

Este vacío alimentó las teorías conspirativas. La nobleza polaca, insegura de lo ocurrido, pospuso la coronación del heredero y envió una "Comisión de Varna" a los Balcanes para investigar. Los borgoñones aliados también buscaron al joven rey y concluyeron que estaba vivo, en alguna parte de Hungría. Al no encontrarlo, la familia de Władysław, "milagrosamente salvada", empezó a aparecer por toda Europa como setas.

El latigazo de los dobles

Se rumoreaba que un "pseudo‑Varna" había sido avistado en Renania, o que se le reconocía en la faz de un franciscano de Cracovia. La aparición más documentada fue la de un supuesto Władysław en Stadice, al norte de Bohemia, en 1448. Resultó, sin embargo, ser un lunático que también se proclamaba Rey Arturo.

Cuando el rey polaco murió, surgieron innumerables impostores. ¿Por qué?

Algunas teorías sostienen que Władysław Warneńczyk sobrevivió a Varna.

En 1452 surgió otro supuesto monarca "milagrosamente salvado" en Silesia; incluso el príncipe Enrique IX de Głogowski defendió su causa. Un observador perspicaz notó que el autoproclamado no se parecía en nada a Władysław; otros, en cambio, lo identificaron como Juan de Wilczyna. Así terminó su breve carrera.

Ese mismo año, el dominico Nicolás Floris escribió al Gran Maestre de los Caballeros Teutónicos informando que el rey perdido vivía solo en las islas portuguesas y que su caso se conocía en la corte de Lisboa. No hay constancia de que Polonia tomara medidas serias; el país ya estaba bajo el mando de Casimiro Jagellón, quien desde 1454 se enfrentaba a otra guerra contra los Caballeros Teutónicos.

En 1459 apareció otro candidato: Mikołaj Rychlik, un cortesano que, según se decía, había participado en la batalla de Varna y, confundido por el trauma, se había identificado con el rey. La madre de Władysław, la reina Sonka Holszańska, negó rotundamente que fuera su hijo. Rychlik fue obligado a usar una corona artificial, azotado y encerrado en una mazmorra de por vida.

El enigma de los seis dedos

La historia no termina ahí. En 1466, veintidós años después de la desastrosa batalla, el magnate checo Lev de Rozmital encontró a un ermitaño misterioso durante una peregrinación por España, cerca de Cantalapiedra. En la zona se le conocía como "el rey derrotado en la lucha contra los paganos que se recluyó en la soledad eterna por no haber mantenido su fe".

Tras interrogar a peregrinos polacos, descubrieron que el ermitaño tenía seis dedos en los pies – una anécdota similar a la de Enrique el Piadoso, muerto contra los mongoles en 1241. Los checos empezaron a preguntarse si realmente era Władysław. Sin embargo, el ermitaño parecía de unos 70 años, mientras que el rey tendría apenas 42. Además, estaba disfrazado: llevaba la camisa bajo harapos y el pelo teñido.

Cuando el rey polaco murió, surgieron innumerables impostores. ¿Por qué?

La finca Madalena do Mar, en Madeira (Portugal), se menciona como posible refugio del supuesto rey.

¿Fueron todos estos dobles simples coincidencias? Probablemente la mayoría lo fueron, pero los ermitaños de Portugal y España resultan particularmente sospechosos. Aparecieron al final de la guerra polaco‑teutónica y sus rumores minaron la autoridad del rey Casimiro Jagellón. Algunos incluso sugieren que fueron fabricados por los Caballeros Teutónicos, maestros de la intriga. Aunque el ermitaño que encontró Lev era demasiado mayor para ser Władysław, encontrar a un hombre con seis dedos no era tarea fácil.

El secreto de Enrique el Alemán

El último capítulo involucra a Henryk Alemão, residente de Madeira. La teoría más atractiva afirma que este extraño portugués sería el verdadero padre de Cristóbal Colón, convirtiendo al descubridor de América en hijo de un rey de Varna. Sin embargo, la evidencia es escasa. Su apodo, "Alemão", significa "alemán" en polaco, y su supuesta condición de caballero del monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí carece de vínculo directo con Varna.

Aunque Henry apareció en Madeira alrededor de 1457, las referencias que lo relacionan con Władysław sólo aparecen en documentos portugueses de la segunda mitad del siglo XVI. La leyenda romántica, que lo describe como un monarca polaco derrotado en Varna, penitente y caballero de Santa Catalina, fue registrada en 1722 por el historiador madeirense Henrique Henriques de Noronha.

La historia sigue viva; tal vez un análisis de los restos óseos de Henryk y una comparación de ADN con la dinastía jagellónica aclararían el asunto, al menos para los conspiracionistas. Pero también es posible que los Caballeros Teutónicos crearan un doble del rey varnanés con fines políticos, y que ese impostor terminara en Madeira bajo la identidad de "el Alemán". Si Colón fuera hijo de tal "pseudo‑Varna", sería otro misterio más.

En cualquier caso, la biografía de Władysław, su transformación en la imaginación popular y la búsqueda de la verdad forman un tema de múltiples hilos. Lo demuestra el sensacional libro "444" de Maciej Siembieda, que explora no sólo el misterio de Varna, sino también la obra de Matejko y las relaciones cristiano‑musulmanas.

Bibliografía

  1. J. Długosz, Dziejów Polish books twelve, Cracovia 1870.
  2. F. Ziejka, Eternal memorial among Christians ..., 2003.
  3. L. Kielanowski, The Odyssey of Władysław Warneńczyk, Oficyna Poetów i Malarzy 1991.
  4. K. Łukasiewicz, Władysław Warneńczyk, Teutonic Knights and Knight of Saint Catherine, Publishing House Alegoria 2010.
  5. M. Rosa, Columbus. History unknown, Rebis 2012.
  6. Piotr Węcowski, Life after the life of Władysław Warneńczyk, en: Focus Historia Ekstra No. 4/2016.