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¿Quién es realmente responsable del estallido del Levantamiento de Varsovia?

El heroísmo de los participantes del levantamiento es indiscutible, pero la decisión de iniciar una insurrección armada sigue sin resolverse. ¿Debe recaer la responsabilidad en el general Tadeusz "Bor" Komorowski o en las intrigas de otro hombre, en la política más que en lo militar?

Tras la trágica muerte del general Władysław Sikorski el 4 de julio de 1943, se separaron las funciones de Primer Ministro y Comandante‑en‑Jefe de Polonia. El primero fue el activista campesino Stanisław Mikołajczyk, y el segundo el distinguido general piłsudskiano Kazimierz Sosnkowski.

Ambos hombres apenas se toleraban y, sobre todo, tenían visiones diametralmente opuestas sobre si los estados antialemanes debían estallar frente al avance del Ejército Rojo en Polonia.

El levantamiento se convertiría en una masacre de la población polaca

En los memorias de Witold Babinski, publicados por primera vez en Polonia bajo el título "Contribuciones históricas al periodo 1939‑1945", el general Sosnkowski – a quien Babinski servía como ayudante de campo – dejó clara su posición. En diciembre de 1943 escribió al Primer Ministro:

Un levantamiento armado en Polonia en cooperación con los ejércitos soviéticos debe precederse de relaciones diplomáticas con los soviéticos y el gobierno polaco insiste en la integridad de las fronteras orientales de la República.
¿Quién es realmente responsable del estallido del Levantamiento de Varsovia?

Tras la muerte de Sikorski, el general Kazimierz Sosnkowski fue nombrado Comandante‑en‑Jefe.

El general también subrayó que, para que el levantamiento tuviera alguna posibilidad de éxito, el Ejército Nacional debía rearmarse primero y el momento del inicio de los combates debía elegirse con sumo cuidado; de lo contrario, la sangre derramada no cumpliría los objetivos polacos de la guerra.

Ese dilema era ajeno a Stanisław Mikołajczyk, quien veía el posible levantamiento como una pieza de negociación para ejercer presión sobre Stalin.

Según Babinski, en octubre de 1943, durante una conversación con el ministro de Relaciones Exteriores británico, Antony Eden, Mikołajczyk señaló:

Mikołajczyk advirtió que, ante la anarquía rusa, podría estallar un levantamiento contra los soviéticos en Polonia («primero contra Alemania, después contra los soviéticos») y, en tal caso, nuestro gobierno pasaría de Londres a Polonia.

Eden mostró un gran interés en la cuestión de un levantamiento armado y insinuó que lo usaría como argumento en la conferencia de Moscú.

¿Quién es realmente responsable del estallido del Levantamiento de Varsovia?

Así, el Primer Ministro planteó el tema del levantamiento como elemento del juego polaco‑ruso, casi como un ultimátum.

¿Vale la pena llamarlo levantamiento?

Los meses siguientes estuvieron marcados por un intenso debate entre el Comandante‑en‑Jefe y el Primer Ministro sobre los requisitos necesarios para que el levantamiento fuera viable y sobre si realmente podía considerarse un levantamiento o una mera acción de distracción.

Sosnkowski sabía bien que, sin una declaración clara de Stalin que apoyara una insurrección, el plan estaba condenado al fracaso y a un derramamiento de sangre.

También insistía en que no se podía contar con un apoyo significativo de los anglosajones; las armas sólo podrían capturarse tras el colapso de los alemanes y su decadencia militar.

Por su parte, Mikołajczyk, guiado por cálculos políticos a corto plazo, hizo todo lo posible por provocar el levantamiento, ignorando los aspectos militares y las inevitables bajas. A principios de julio de 1944 envió un telegrama al país que, según Babinski, contenía “argumentos más largos, no solo en desacuerdo con el Comandante‑en‑Jefe, sino contradictorios a su visión. Estos argumentos no podían entenderse sino como un estímulo al levantamiento”.

«En cuanto al Ejército Nacional, decíamos que llegaría el momento… Hoy podríamos ser acusados de un acuerdo tácito con Alemania. En el Este la lucha ya se había encendido, ¿no merece la pena anunciarla con un levantamiento?»
¿Quién es realmente responsable del estallido del Levantamiento de Varsovia?

Justo antes de viajar a Moscú para negociaciones con Stalin, Mikołajczyk envió arbitrariamente un telegrama a la Polonia ocupada que, en la práctica, lo hizo responsable del estallido del levantamiento.

Autorizo a declarar un levantamiento

Más tarde propuso declarar que la administración subterránea estaba operativa y advirtió que, si los soviéticos no respetaban esa declaración, habría “un argumento a nivel internacional”. Además, presionó por una respuesta urgente, pues cada día determinaba el éxito de la acción. Preguntó elocuentemente:

¿Se ha considerado el levantamiento en caso de colapso de los alemanes, quizá un levantamiento parcial, donde antes de que llegaran los soviéticos el Delegado del Gobierno y el Comandante del AK estuvieran en el poder?

El 26 de julio, justo antes de su partida a Moscú, el Primer Ministro envió un telegrama sin el conocimiento del presidente, del gobierno ni del Supremo Comandante‑en‑Jefe, que decía:

En la reunión del Gobierno polaco se aprobó por unanimidad autorizarles a anunciar el levantamiento en el momento que consideren oportuno. Si es posible, notifíquenos con antelación.
¿Quién es realmente responsable del estallido del Levantamiento de Varsovia?

De no haber sido por la decisión de Mikołajczyk, el general Komorowski nunca habría tenido la oportunidad de emitir la orden que inició el Levantamiento de Varsovia.

Ese documento arbitrario sustituyó la “Instrucción para el país” del 27 de octubre de 1943, que establecía que la evaluación de posibilidades correspondía al país; la decisión final y el momento al gobierno. Dada la actitud escéptica del Comandante‑en‑Jefe, esa norma dejaba el inicio de los combates en un gran signo de interrogación.

El cable de Mikołajczyk cambió radicalmente la situación. Sólo el 28 de julio, tras el hecho, su contenido fue confirmado por una resolución del consejo de ministros. Como enfatiza Witold Babinski, el Primer Ministro asumió la responsabilidad del levantamiento, transfiriéndola formalmente al país.

¿No debería, entonces, decirse que son las manos de Mikołajczyk las que contienen la sangre de hasta 200 000 víctimas del Levantamiento de Varsovia?

Fuente

Witold Babinski, Contribuciones históricas al periodo 1939‑1945, Finna 2015.