historia historica

¿Fueron los alemanes más “corteses” con las mujeres que los polacos?

Introducción

Durante la Segunda Guerra Mundial el trato que los ocupantes alemanes dispensaban a las mujeres varió drásticamente según el territorio. En Polonia predominó la brutalidad y el terror, mientras que en la Francia ocupada algunos soldados mostraron actitudes que algunos testigos describieron como “cortesía” o incluso encanto. Este artículo revisa testimonios, fuentes históricas y comparaciones para esclarecer cuál era la realidad.

Testimonios polacos

Halina Rajewska, galardonada con la Orden de Polonia Restituta y “Justa entre las Naciones”, relató cómo un oficial alemán, amigo de la escuela, le facilitó información que le permitió salvar a su tío, el historiador de arte y sacerdote Szczęsny Detloff, y al economista Edward Taylor. A pesar de esa ayuda puntual, la mayoría de los relatos polacos describen violencia extrema: golpes, torturas, violaciones y deportaciones masivas.

“Me arrancaron los dientes, me golpearon con cañas y me violaron en el ayuntamiento de Szczebrzeszyn. Incluso después me obligaron a posar desnuda mientras me golpeaban con fustas”, recuerda Halina, quien fue arrestada en 1941 después de casarse clandestinamente.

Otro testimonio, de Zenobia Klepacka, miembro de la resistencia NSZ, describe una “corte” del oficial alemán que, aunque le besó la mano con elegancia, la dejó con un miedo permanente.

El mito del soldado “elegante”

Los uniformes alemanes bien cuidados y la propaganda visual (por ejemplo, la foto del Bundesarchiv, Bild 183‑H12262) pueden crear la impresión de un ejército civilizado. Sin embargo, la evidencia muestra que esa apariencia no impedía la comisión de crímenes contra la población civil, especialmente mujeres.

Comparación con la ocupación de París

En la Francia ocupada, los alemanes mantuvieron una vida cultural activa: bares, teatros, óperas y cafés reabrieron rápidamente. Según el corresponsal Alan Riding del New York Times, los soldados alemanes disfrutaban de fiestas, se presentaban con peinados impecables y perfumes de marcas como Guerlain o Jean Patou, y a menudo se relacionaban con mujeres francesas.

Testimonios como el de Madame Fabienne Jamet, dueña de un burdel de guerra, relatan noches de “diversión intoxicante” con miembros de la SS que hablaban francés e inglés con fluidez.

Aunque algunos soldados mostraban comportamientos “corteses”, la diferencia radica en que, a diferencia de Polonia, la ocupación francesa no estuvo marcada por una política sistemática de exterminio y violencia sexual contra la población civil.

Investigaciones históricas sobre violaciones

Hasta hace poco, la literatura occidental había subestimado la magnitud de las violaciones cometidas por soldados alemanes en Polonia. En 2013, la historiadora alemana María Röger presentó documentos del Wehrmacht que describen agresiones sexuales desde septiembre 1939, incluyendo la brutal represión durante el Levantamiento de Varsovia, donde se estima que unas 40 000 mujeres fueron violadas, muchas de ellas asesinadas posteriormente.

Röger también señaló la dificultad de documentar estos crímenes: “Después de la guerra, las mujeres no fueron interrogadas sobre estas agresiones y los archivos permanecieron sellados, en parte por el estigma asociado al delito”.

Conclusión

El relato de una supuesta “cortesía” alemana hacia las mujeres está limitado a casos aislados y a la propaganda visual de un ejército bien uniformado. En Polonia, la evidencia muestra una campaña de terror y violencia sexual sistemática, mientras que en Francia, aunque algunos soldados podían comportarse de forma “elegante”, la ocupación no implicó el mismo nivel de brutalidad contra la población femenina.

Fuentes e inspiración

Este artículo se basa en el novelístico “Bezimienni” de Mirosława Kareta (WAM Publishing, 2016) y en documentos de archivo del Bundesarchiv, testimonios de la Comisión de la Verdad Polaca y estudios académicos de la Universidad de Berlín.