historia historica

Ayudaron a los prisioneros, a los enfermos y a los "conejos": las Girl Scouts de Ravensbrück

El origen del grupo scout en Ravensbrück

En 1941, dentro del campo de concentración femenino de Ravensbrück, se formó el único equipo scout que funcionó durante la Segunda Guerra Mundial. Conformado por siete líderes y un total de 102 mujeres, el grupo mantuvo actividades de ayuda mutua hasta la liberación del campo.

Ayudaron a los prisioneros, a los enfermos y a los  conejos : las Girl Scouts de Ravensbrück

Una red de solidaridad

Las scouts organizaban colectas regulares y asistían a otras prisioneras, a los enfermos y a los llamados “conejos”, jóvenes que trabajaban en tareas de propaganda. Un episodio ilustrativo muestra a Marysia Rydarowska entregando discretamente un recorte de periódico a Ziuta Kantor para coordinar una reunión clandestina.

El riesgo de la noche

Durante los recuentos nocturnos, los guardias vigilaban con rigor, pero las scouts aprovechaban cualquier descuido para reunirse en el tercer nivel de las literas, un espacio estrecho y incómodo pero relativamente seguro. Allí intercambiaban palabras de aliento, se cuidaban mutuamente y planificaban acciones de apoyo.

Ayudaron a los prisioneros, a los enfermos y a los  conejos : las Girl Scouts de Ravensbrück

El grito “¡Czuwaj!”

El lema escocés “Czuwaj!” (¡Mantente alerta!) era propio de los scouts polacos. Fue adoptado por la fundadora Olga Drahonowska‑Małkowska en 1912 y, en Ravensbrück, sirvió como señal silenciosa para reunirse sin despertar a los guardias.

Objetivos del equipo

Las scouts se comprometieron a:

  • Vigilar el comportamiento propio y de sus compañeras según los principios del scoutismo.
  • Mantener la dignidad y la serenidad en medio del horror.
  • Brindar apoyo a otras prisioneras, especialmente a las mayores y enfermas.
  • Distraer a sus compañeras del trauma cotidiano.

Para identificar a nuevas integrantes, observaban actitudes y conductas; según recuerda Józefa Kantor, "casi nunca nos equivocábamos".

Testimonios

Maria Franiel‑Koziełowa, deportada desde Silesia en junio de 1942, relata cómo fue invitada por Józefa Kantor a formar parte del equipo. Su hermana Apolonia también participó, aunque decidieron no arriesgar a la menor.

Wacława Andrzejak‑Gnatowska recuerda que la existencia del grupo fue “una fuente de fuerza y fe en un mañana mejor”.

El contexto del campo

Con el aumento de transportes de mujeres desde Polonia, Checoslovaquia, Rusia y Francia, Ravensbrück quedó sobrepoblado. Las barracas se llenaron de literas improvisadas; la falta de uniformes y la escasez de recursos intensificaron la deshumanización.

Ayudaron a los prisioneros, a los enfermos y a los  conejos : las Girl Scouts de Ravensbrück

El legado de las Girl Scouts

El libro "Harcerki z Ravensbrück" de Anna Kwiatkowska‑Bieda, publicado recientemente por la editorial Bellona, recoge estas historias y evidencia cómo el espíritu scout sirvió de refugio y resistencia dentro del horror nazi.

Fuentes

Extracto del libro “Harcerki z Ravensbrück”, Anna Kwiatkowska‑Bieda, Bellona.