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Los vergonzosos secretos de la defensa de Westerplatte

Muchos mitos rodean la defensa de Westerplatte, y el personal del Depósito de Tránsito Militar ha sido reconocido desde hace años como un héroe colectivo indiscutible. ¿Son todos los soldados merecedores de ese título? La respuesta es no.

El mito de un puñado de defensores que se enfrentan al enemigo sin descanso se originó en septiembre de 1939. Gran parte del crédito se lo lleva la Radio Polaca, que desde el segundo día de la lucha informó a los oyentes que Westerplatte seguía defendiendo hasta la rendición de la instalación.

El propio Jefe del Estado, el mariscal Edward Śmigły‑Rydz, contribuyó a la leyenda. El 4 de septiembre de 1939 concedió a cada uno de los defensores la Orden del Virtuti Militari y los ascendió un grado.

Los vergonzosos secretos de la defensa de Westerplatte

La marcha de Śmigły‑Rydz jugó un papel decisivo en la difusión del relato heroico.

A partir de entonces la historia tomó vida propia y durante décadas pocos se atrevieron a confrontarla con los hechos. Como señala Jarosław Tuliszka en su libro Westerplatte 1926‑1939:

Entre los defensores de Westerplatte encontramos muchos personajes que podemos llamar héroes… pero eso no significa que, años después, debamos mirar sin crítica a todos los soldados que estaban en el depósito defendido. Junto al gran heroísmo también aparecen ejemplos de miedo puro e incluso cobardía.

Abandonaron a un compañero herido a su suerte

Palabras fuertes que exigen pruebas. Empecemos con la historia del cabo Andrzej Kowalczyk, integrante del puesto "Prom" bajo el mando del teniente Leon Pajak. Durante la repulsión del primer asalto alemán, su equipo recibió fuego desde la caseta de la guardia alemana situada en la puerta del depósito principal.

El teniente Pajak ordenó al cabo Kowalczyk y a dos compañeros neutralizar la amenaza. Cumplieron la orden, pero el tirador Bronisław Uss cayó muerto y Kowalczyk resultó herido por dos disparos al pecho. El alférez Jan Gryczman, adjunto de Pajak, mandó a dos soldados a llevar al herido a la Caseta 1.

Los vergonzosos secretos de la defensa de Westerplatte

Sin embargo, bajo intenso fuego de ametralladoras enemigas y, según alegan más tarde, a petición de Kowalczyk, lo dejaron a unos 200 metros del objetivo, prácticamente condenado a morir. Los soldados escaparon para salvar sus propias vidas. Este episodio sigue siendo uno de los más controvertidos de toda la defensa y aún hoy resulta difícil emitir un juicio definitivo.

Desertores: ¿existieron o no?

Durante años ha circulado un acalorado debate sobre posibles casos de deserción y abandono arbitrario de puestos durante la defensa. Si nos basamos en los testimonios de algunos defensores, la respuesta parece ser afirmativa.

El 2 de septiembre, tras un ataque aéreo de 58 bombarderos Junkers Ju‑87B "Stuka", surgieron varios incidentes. Por ejemplo, el artillero Władysław Jakubiak, que se encontraba en los barracones cuando comenzó el bombardeo, no pudo soportar la presión; tras dos explosiones salió corriendo al patio y murió al instante.

En la Caseta 1, después de que la puerta fuera arrancada por una explosión, algunos miembros de la tripulación intentaron huir. Solo la amenaza del compañero de pelotón Piotr Buder, que empuñó sus armas, los obligó a retroceder. No todos lo hicieron: dos soldados aprovecharon la confusión para abandonar su puesto y dirigirse a los barracones.

El personal de la instalación "Elektrownia" abandonó su posición al creer que los alemanes habían usado gas tóxico. Primero se dirigieron a la Caseta 4, declarando que era el fin de la lucha, pero el comandante de la caseta, el cabo Władysław Goryl, les respondió que no se rendirían. Ante la falta de convicción, todo el grupo marchó hacia los barracones con máscaras de gas, dejando su puesto sin defensa. La tripulación del puesto "Fort" actuó de manera similar, alegando que esperaban ser relevados por otra unidad.

Los vergonzosos secretos de la defensa de Westerplatte

Schleswig‑Holstein bombardeando Westerplatte.

Al hablar de deserción, también surge la polémica sobre la supuesta ejecución de cuatro soldados el 2 de septiembre por evasión voluntaria de sus deberes. Dada la ausencia de testimonios de sobrevivientes, esa versión debe tratarse con extrema cautela.

¿Podemos culparlos por no ser todos héroes?

En conclusión, el libro de Jarosław Tuliszka, ya citado, resume la cuestión así:

Los vergonzosos secretos de la defensa de Westerplatte

El artículo se inspira en el libro de Paweł Chochlew y Aldona Rogulska, El secreto de Westerplatte (SIW Znak 2013).

¿Se les puede culpar a los soldados por no haber soportado los momentos más duros? No, eran personas ordinarias. No todos son héroes; actuaron guiados por reflejos humanos comunes. El objetivo no es convertir a todo el personal del depósito en héroes sólo porque se encontraban allí en ese momento.

En otras palabras, no debemos tratar a todos los defensores por igual, pues así subestimamos a los verdaderos héroes que sí merecen el título. Esta reflexión es esencial cuando alguien se indigna porque historiadores y divulgadores intentan desmontar los mitos surgidos alrededor de la defensa del Depósito de Tránsito Militar.

Inspiración

  • Paweł Chochlew, Aldona Rogulska, El secreto de Westerplatte, Instituto de Publicación Social Znak 2013.