historia historica

Hitler no fue el único autor de "Mein Kampf"

Un sacerdote nazi que nunca dejó de provocar a los judíos

En la cárcel de Landsberg, mientras Hitler dictaba durante horas su futuro "Manifiesto del movimiento nacional‑socialista", un hombre estaba sentado a su lado intentando dar sentido al caos verbal que surgía. Ese hombre no era simplemente un secretario: era el sacerdote católico Bernhard Stempfle, quien más tarde se convertiría en una pieza clave del libro.

Un cura antisemita

Hitler no fue el único autor de  Mein Kampf

Tras el fallido golpe de Múnich en 1923, Hitler fue encarcelado y empezó a redactar Mein Kampf. Pero, ¿estaba seguro de que él era el único autor?

Bernhard Stempfle, veterano de la Primera Guerra Mundial, llegó a Múnich en 1919 y combinó su labor pastoral con una prensa política extremadamente agresiva. Sus artículos se limitaban, en su mayoría, a denunciar la supuesta influencia judía sobre Alemania y a alentar la persecución de los judíos, incluso defendiendo pogromos sangrientos. Con el tiempo, su apoyo al movimiento nazi se intensificó.

Confidente de Hitler

Hitler no fue el único autor de  Mein Kampf

En 1923, Stempfle se convirtió en uno de los colaboradores más cercanos de Hitler. Compartían largas conversaciones sobre religión; el fervor antisemita del sacerdote impresionó al futuro Führer y alimentó su propia radicalización.

El periodismo de la izquierda ridiculizaba a Stempfle llamándolo "obispo antisemita" y lo describía como un fanático católico nazi que lideraba peregrinos hacia la "gran esvástica". Sin embargo, Hitler tomó en serio sus escritos y los utilizó como materia prima para su libro.

¿Quién dio forma a la biblia nazi?

Hitler no era un intelectual ni un escritor. Su discurso estaba compuesto de recuerdos de guerra, ideas racistas y críticas a la política europea, todo ello mezclado sin orden. Para convertir ese borrador en un libro coherente, necesitaba a alguien que lo editara y estructurara.

Rudolf Hess y Bernhard Stempfle fueron los encargados de esa tarea. Mientras Hess se limitó a obedecer, Stempfle aportó su propio estilo y su visión católica antijudía, dejando una huella evidente en varios pasajes del texto.

La huella ideológica de Stempfle

En Mein Kampf aparecen fragmentos que reflejan la influencia del sacerdote, como la descripción despectiva de los "neo‑paganos" germanos que, según él, distraen a la nación del verdadero enemigo: el judío.

«Lo característico de esas natures es su exceso de heroísmo germánico, su afición a un pasado nublado, a hachas de piedra, lanzas y escudos, pero, en el fondo, son los cobardes más grandes imaginables… Todas sus actividades alejan a la nación de la lucha contra su enemigo común, el judío.»

Stempfle, ferviente católico, no podía permitir que el movimiento nazi quedara dominado por amantes de la antigüedad germánica. Aun cuando Hitler despreciaba el cristianismo, necesitaba el respaldo de los católicos alemanes, y Stempfle le proporcionó esa legitimidad.

Así, su papel fue mucho más que el de un simple editor: fue coautor del libro, aunque su nombre nunca apareció en la portada.

El destino de Stempfle

Menos de una década después, el 30 de junio de 1934, el cuerpo del padre Bernhard Stempfle fue encontrado en un bosque cerca de Múnich. Había recibido tres disparos en el corazón y su cuello estaba destrozado. Fue una de las víctimas de la "Noche de los Cuchillos Largos", la purga que Hitler llevó a cabo para eliminar a antiguos camaradas y ocultar la verdadera autoría de Mein Kampf.

Editor: Krzysztof Chaba; Edición fotográfica: Rafał Kuzak