“La muerte de una persona es una tragedia, la muerte de millones es solo una estadística”. Contrario al mito popular, esas palabras nunca fueron pronunciadas por Stalin. No es sorprendente que se le atribuyan; la magnitud de sus crímenes resulta difícil de cuantificar. Intentaremos hacerlo.
Gulag – 60 000 000 de víctimas
El Gulag fue el sistema de explotación y exterminio más aterrador de la Unión Soviética, comparable solo con la locura del Holocausto. En su apogeo albergaba varios millones de prisioneros, alrededor del 5 % de la población total del país.
Al estimar el número de víctimas hay que incluir a quienes murieron durante el transporte a los campos y a los que fallecieron después de abandonarlos, agotados.
El escritor Aleksandr Solzhenitsyn calculó que, desde la Revolución hasta 1956, más de 60 millones de ciudadanos soviéticos fueron asesinados en los campos. La mayor parte de esas muertes ocurrieron bajo el mandato de Stalin (el sistema Gulag se consolidó en 1923 y se desmanteló rápidamente tras su muerte).
Según Solzhenitsón, hasta un cuarto de millón de víctimas del terror estalinista murieron en la construcción del canal (fuente: dominio público).
La cifra es objeto de debate entre los historiadores. Además, los prisioneros del Gulag no solo eran ciudadanos soviéticos, sino también millones de prisioneros de guerra alemanes y cientos de miles de polacos.
Segunda Guerra Mundial – 27 000 000 de víctimas
Incluimos en la cuenta de Stalin a todas las víctimas soviéticas de la Gran Guerra, tanto militares como civiles, ya que el Pacto Molotov‑Ribbentrop facilitó su estallido.
Durante casi dos años Stalin fue aliado de Hitler, permitiéndole continuar sus conquistas mientras la URSS se apoderaba de Polonia oriental, parte de Finlandia, los estados bálticos y la Besarabia rumana. Las enormes pérdidas soviéticas (mucho mayores que las alemanas) se debieron, en gran medida, al desprecio de los dirigentes soviéticos por la vida humana.
En el frente militar se aplicó una política de “no retroceder” y la orden de “tierra quemada”. En la ofensiva, los soldados avanzaban en oleadas bajo fuego de unidades del NKVD que los disparaban desde la retaguardia, sin considerar las bajas.
En mayo de 1945 Stalin era aclamado como vencedor. Sin embargo, la cifra de muertos —aproximadamente 27 millones— incluye una gran proporción de jóvenes, la pérdida del futuro del país. Miles de pueblos quedaron en ruinas y muchos se vieron obligados a vivir en refugios improvisados. Varios millones de veteranos heridos necesitaron apoyo estatal (Oleg Khlevniuk, "Stalin. Una nueva biografía").
Gran Hambruna – 6 000 000 de víctimas
La Nueva Política Económica (NEP) de Lenin (1921) introdujo elementos de mercado y salvó al régimen bolchevique. En 1929 Stalin abolió ese “retroceso táctico” y ordenó la colectivización total de la agricultura, acompañada de la liquidación física de los kulaks (campesinos más acomodados).
En 1930 se registraron catorce mil revueltas y protestas en todo el país. Stalin respondió con una represión sin precedentes: «el gobierno estalinista utilizó la hambruna como método de castigo para el campo, rechazó la compra de grano en el extranjero y expropió los últimos alimentos de los campesinos» (Oleg Khlevniuk).
La hambruna causó la muerte de más de 6 millones de personas, principalmente en Ucrania. Documentos secretos del Partido describen casos de canibalismo y madres que mataron a sus hijos.
Hambruna 1945‑1947 – 1 500 000 de víctimas
Tras la guerra, la agricultura colectivizada colapsó, la distribución de alimentos era deficiente y, hasta 1948, los rendimientos apenas se acercaban a los niveles de antes de la guerra. En ese periodo la hambruna cobró la vida de 1,5 millones de personas.
Gran Terror (1936‑1938) – 800 000 víctimas
En 1936 Stalin nombró a Nikolái Yezhov, el "enano sangriento" del NKVD, para ejecutar la Gran Purga. En dos años se registraron casi un millón de ejecuciones.
El Politburó emitió una orden que obligaba a cada república y oblast soviética a eliminar un número determinado de "enemigos" y saboteadores. Los funcionarios locales podían solicitar a Moscú aumentos en los límites de arrestos y ejecuciones, lo que llevó a que el objetivo original se superara en múltiples ocasiones.
Implantación del comunismo en Europa Central y del Este – 400 000 víctimas
La imposición del régimen comunista después de la Segunda Guerra Mundial en Polonia, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y Albania cobró la vida de varios cientos de miles de personas.
Se estima que alrededor de 400 000 fueron asesinados, principalmente miembros de la resistencia armada y opositores políticos.
Operación NKVD contra polacos – 200 000 víctimas
Durante el Gran Terror, el NKVD llevó a cabo una operación para liquidar a personas de nacionalidad polaca en territorio soviético, provocando la muerte de 200 000 compatriotas, según el libro "Genocidio olvidado. Polacos en el Estado de Stalin" de Nikolái Ivanov.
El único criterio para la ejecución era la nacionalidad polaca, lo que convierte a esta acción en un genocidio planeado.
Masacre de Katyn – 22 000 víctimas
Una orden firmada por Stalin y miembros del Politburó decretó la ejecución de oficiales polacos sin juicio ni cargos. La NKVD los asesinó con disparos en la nuca. Rusia niega hasta hoy que se trate de un crimen con rasgos genocidas.
Caza de la oposición en el Comité Central tras la muerte de Lenin – 1 000 víctimas
Desde 1925 Stalin persiguió a sus rivales políticos, despojándolos de su militancia, enviándolos al exilio y, con el tiempo, eliminándolos físicamente. Para 1940 ya habían sido liquidados líderes como Trotsky, Zinoviev, Kamenev y Radek.
Caza de la contrarrevolución en Tsaritsyno – 1 000 víctimas
Durante la Revolución y la Guerra Civil (cifras de Richard Pipes sitúan el total en hasta 9 millones) Stalin participó activamente. En septiembre de 1918, mientras se encontraba en Tsaritsyn (más tarde Stalingrado) para asegurar granos, ordenó 103 ejecuciones en una sola semana contra supuestos conspiradores contrarrevolucionarios.
TOTAL: 95 924 000 víctimas (cincuenta y nueve millones novecientos veinticuatro mil)
La cifra, aunque impactante, es objeto de debate. Las estimaciones de Solzhenitsyn han sido cuestionadas por numerosos historiadores.
Algunos autores añaden a la cuenta las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, aunque su responsabilidad directa en el estallido del conflicto es indiscutible.
¿Un número increíble?
El historiador francés Stéphane Courtois contabiliza 100 millones de víctimas del comunismo (incluyendo China). Iosif Dyadkin, en "Muertes no naturales en la URSS 1928‑1954", habla de 60 millones de fallecimientos en ese periodo. Norman Davies, en "Europa...", menciona 50 millones entre 1924‑1953, sin contar las 27 millones de la Gran Guerra.
Si se añaden las víctimas de la revolución bolchevique, la guerra civil y los desplazamientos forzados, la cifra podría superar el simbólico centenar de millones. Lo que es claro: Stalin causó mucho más daño que Adolf Hitler, aunque esta realidad no sea plenamente reconocida en Europa occidental.
Bibliografía
- Norman Davies, Europa. Un juicio del historiador, 2002.
- Norman Davies, Europa en guerra, 2008.
- Milovan Djilas, Conversaciones con Stalin, 1991.
- Orlando Figes, Susurros. La vida en la Rusia estalinista, 2008.
- Nikolái Ivanov, Genocidio olvidado. Polacos en el Estado de Stalin, 2015.
- Oleg Khlevniuk, Stalin. Nueva biografía, 2016.
- Trabajo colectivo, El libro negro del comunismo. Crímenes, terror, persecución, 1999.
- Aleksandr Solzhenitsyn, Arquipélago Gulag, 2013.