Introducción
El conflicto polaco‑ucraniano en la zona fronteriza está cargado de emociones. Cada nación presenta su propia versión de los hechos y, en cuanto al número de víctimas polacas, los historiadores de ambos lados no logran ponerse de acuerdo.
Versiones ucranianas
Algunos académicos de la frontera oriental acusan a los polacos de haber rechazado la cooperación contra alemanes y soviéticos. Grzegorz Motyka, citando a Lev Szankovsky en «Acción anti‑polaca de la OUN‑UPA en la historiografía ucraniana», afirma que, a causa de una "guerra iniciada descuidadamente con los ucranianos", entre 1943‑1944 "alrededor de 425 000 personas abandonaron la Ucrania occidental, entre ellas polacos".
El historiador ucraniano y activista nacionalista Petro Mirczuk, miembro fundacional de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), se limita a decir que el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) en Volinia y la Galicia Oriental "eliminó puestos polacos", sin precisar cuántos ni de qué tipo.
Incluso en estudios recientes, donde el debate entre investigadores de ambos lados es más activo, el «asunto polaco» dentro de las actividades de la OUN‑UPA queda relegado a un segundo plano.
Polacos asesinados en Lipniki el 26 de marzo de 1943 (foto de dominio público).
Serhy Yekelchyk, en Ucrania. El nacimiento de una nación moderna, reduce el episodio a un breve fragmento: «En el verano de 1943, tropas de la UPA en Volinia comenzaron a atacar a los polacos locales. Entre 1943 y 1944, alrededor de 35 000 civiles polacos y un número desconocido de civiles ucranianos fueron víctimas de la limpieza étnica mutua perpetrada por la UPA y los partisanos polacos».
Perspectiva ucraniana oficial
Volodymyr Vyatrovych, jefe de la contraparte ucraniana del Instituto de Memoria Nacional, rechaza con indignación los intentos de equiparar los crímenes de la OUN‑UPA con los cometidos por los alemanes y los soviéticos. En su libro La segunda guerra polaco‑ucraniana 1942‑1947 argumenta que "la guerra es guerra y las bajas son inevitables" y califica de propaganda hostil la constante calificación de los combatientes ucranianos como criminales, señalando que "los polacos, por supuesto, exageran el número de víctimas".
En su reciente obra Girls from Volhynia (Znak Horyzont 2018), Anna Herbich relata conmovedoras historias de mujeres que sobrevivieron a la tragedia.
Investigación polaca
Los historiadores polacos no minimizan la masacre de Volinia. Grzegorz Motyka, en Wołyń ’43, la describe como uno de los episodios más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial en Polonia. Los investigadores dedican gran parte de su trabajo a estimar el número de víctimas.
Ewa Siemaszko, en su artículo «Pérdidas de la población polaca como consecuencia de los crímenes genocidas de los nacionalistas ucranianos», cita el libro icónico de Antoni B. Szcześniak y Wiesław Z. Szota, Road to Nowhere, que sugiere que "en Volinia, Polesie, Chełmszczyzna y Zasanie fueron asesinados entre 60 000 y 80 000 polacos", basándose en informes fragmentarios del Ejército Nacional (Armia Krajowa). Otros estudios, apoyados en estimaciones del Gobierno en el exilio, sitúan la cifra en torno a 40 000 víctimas entre marzo y junio de 1943.
En la foto aparece Roman Szuchewycz, comandante de la UPA y responsable de numerosos asesinatos de polacos.
Estimaciones más altas
Ewa Siemaszko, basándose en datos documentados y estimaciones de cinco provincias, calcula que "las pérdidas probables de la población polaca como resultado de las acciones genocidas de la OUN‑UPA y otras organizaciones nacionalistas ucranianas ascienden al menos a 133 800 polacos".
Otras fuentes, como la propuesta de resolución parlamentaria presentada en junio de 2011 por el diputado Franciszek Jerzy Stefaniuk, mencionan cifras entre 150 000 y 200 000 víctimas.
Fosa común y monumento a los polacos asesinados por la UPA en Berezownica Mała (foto bajo licencia CCA‑SA, autores: Alina e Ireneusz Skrzypczakowie).
Conclusión
La parte ucraniana contrapone estas cifras señalando los miles de civiles ucranianos muertos en represalias y pacificaciones llevadas a cabo por la resistencia polaca. Sea cual sea la cifra exacta, la magnitud de la tragedia es innegable: "demasiados" en cualquier cálculo.