Introducción
El historiador militar estadounidense Robert Forczyk, en su libro Fall Weiss. The Invasion of Poland 1939, revisa con detalle los documentos de la campaña de septiembre de 1939 y desmonta muchos mitos que se han mantenido en la historiografía polaca y alemana.
Mala planificación y errores de mando
Según Forczyk, la rápida derrota de Polonia se debió a una defensa mal diseñada, órdenes cortoplacistas del mariscal Rydz‑Śmigły, escasa capacitación de los soldados y una comunicación caótica.
Pilotos y aviones polacos
A pesar de contar con cazas inferiores (PZL‑7 y PZL‑11), los pilotos polacos lograron enfrentarse a los Me‑109 y Me‑110 y causaron pérdidas significativas a la Luftwaffe.
Errores estratégicos y políticos
Forczyk señala que la decisión de invertir en el bombardero moderno PZL‑37 Łoś, en lugar de adquirir más cazas, dejó al aire polaco sin los recursos necesarios para una defensa eficaz.

PZL‑37 Łoś, bombardero polaco producido entre 1936‑1939.
Problemas de comunicación
El sistema de comunicaciones del Ejército polaco colapsó en los primeros días de la guerra: escasez de radios, interrupción de líneas telefónicas y prohibición de usar frecuencias para contactar a unidades vecinas. Los códigos cifrados (duplicados) fueron interceptados y destruidos por aviones alemanes.

El mariscal Edward Śmigły‑Rydz en una ceremonia en Cracovia, agosto de 1939.
Destructores y submarinos
La operación “Peking”, que consistió en trasladar los destructores Błyskawica, Burza y Grom a Gran Bretaña, no fue una maniobra táctica brillante, sino una pérdida de recursos que podrían haber defendido la costa polaca.

Destructor ORP Błyskawica después de su regreso a Polonia en 1947.
Los bombarderos Łoś y la oportunidad perdida
Forczyk relata que el general Józef Zając consideró, y luego descartó, la posibilidad de enviar algunos Łoś contra el acorazado Schleswig‑Holstein por temor a perder los pocos aviones disponibles. En la práctica, los bombardeos realizados contra columnas blindadas alemanas resultaron en la pérdida de 37 de 60 aviones.
Un ataque exitoso contra el Schleswig‑Holstein habría tenido gran valor propagandístico y habría reforzado la moral de los aliados occidentales.
Defensa de puentes y uso de tanques 7TP
Los ingenieros polacos detonaban puentes para retrasar al enemigo, pero rara vez los defendían con fuego de artillería o ametralladoras, lo que permitía a los alemanes reconstruirlos rápidamente.
Los tanques 7TP, cuando se concentraban, podían enfrentarse en igualdad de condiciones a los PzKpfw I y II alemanes, pero la dispersión de la fuerza blindada impidió que tuvieran un impacto decisivo.

Los tanques 7TP polacos en acción.
La batalla de Bzura
El general Tadeusz Kutrzeba, al desobedecer la orden de abandonar los aviones, conservó una docena de cazas que participaron en la contraofensiva de la batalla de Bzura, considerada la mayor contra‑ataque aliado de los dos primeros años de la guerra.
Crímenes de guerra alemanes
Forczyk denuncia que, desde el primer día, unidades regulares de la Wehrmacht cometieron asesinatos de civiles y prisioneros, sin que fuera necesario recurrir a las SS.

Ejecutión de unos 300 prisioneros polacos por el 15.º regimiento motorizado alemán, Ciepielów, 9 de septiembre 1939.
Conclusiones
La campaña de septiembre sirvió como campo de entrenamiento para los alemanes, que afinaban tácticas de comunicación, maniobras de flanqueo y coordinación tierra‑aire. Forczyk destaca héroes poco conocidos, como el cabo Leonard Żłób, que destruyó 14 tanques alemanes en Mokra.