historia historica

Los intentos de envenenamiento más ingeniosos de la historia

Los poderosos siempre temían que su vino pudiera estar contaminado. Por eso los asesinos buscaban formas cada vez más ingeniosas para introducir el veneno: bajo un paraguas, en un enema o incluso en la hostia de la comunión.

Los rumores de envenenamientos recorrían cortes y ciudades a lo largo de los siglos. Cuando alguien moría agonizando, la primera sospecha era el veneno, incluso si la causa real era una enfermedad como malaria o tuberculosis. La necesidad de sorprender alimentó la creatividad de los conspiradores.

Masa asesina

Los monarcas estaban tan recelosos que evitaban tocar cualquier objeto. Sin embargo, un lugar parecía seguro: la iglesia, bajo la mirada del confesor. Un caso famoso rompe esa regla.

El 26 de mayo de 1604, el rey Enrique IV de Francia, al recibir la hostia, fue tirado por su perro que agarró su manto con los dientes. El rey, creyendo que el animal advertía de un peligro, obligó al sacerdote a comer la hostia. Según crónicas venecianas, el sacerdote se hinchó y se partió en dos.

En realidad, no existe un veneno que “se parta en dos”; la historia probablemente exagera el sufrimiento del clérigo. Enrique IV sobrevivió al intento, pero seis años después fue asesinado a sangre fría con una daga.

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Pomander perfumado

En la Edad Media, la falta de higiene hacía que la gente buscara alivio en los pomanderes, pequeñas esferas metálicas llenas de especias y flores aromáticas que se llevaban colgadas del cuello o la muñeca.

Los conspiradores vieron una oportunidad: impregnar el pomander con veneno y, al inhalar el perfume, el objetivo se intoxicaba. Eleanor Herman relata cómo una víctima, al oler el pomander envenenado, se desmayó, se le hinchó el rostro y murió pese a los intentos de tratamiento.

El último enema

En el siglo XVII, los enemas eran considerados una panacea. Sir Thomas Overbury, poeta y cortesano inglés, murió en la Torre de Londres en 1613 tras recibir un enema envenenado con plomo.

El plan había urdido su antiguo amigo Robert Carr y la condesa Frances Howard, que querían eliminar a Overbury por celos y rivalidades políticas. Tras una investigación, ambos fueron condenados, aunque finalmente fueron absueltos.

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¿Accidente o asesinato?

En 1857, una madre inglesa cubrió a su bebé de seis semanas con lo que creía era talco, pero era arsénico. El niño murió sin poder comunicar el dolor de la piel quemada.

El arsénico, blanco y fácil de confundir con polvo doméstico, se usaba frecuentemente como ratón y facilitaba tanto accidentes como asesinatos deliberados.

La bola mortal

El envenenamiento sigue vigente. En 1978, el escritor búlgaro Georgi Markov fue asesinado en Londres mediante una pequeña esfera de platino de 1,5 mm disparada desde el paraguas de un agente. La bola contenía ricina, provocándole una agonía de tres días antes de morir.

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