El perro y la peluquera coronada
Jadwiga Beck, esposa del ministro de Relaciones Exteriores Józef Beck, era una mujer elegante y ambiciosa que cuidaba la imagen pública de su marido. En una visita a Yugoslavia la reina le invitó a tomar el té. Al inclinarse en señal de respeto, su vestido rozó el suelo y los perros del palacio subieron sobre él, impidiéndole levantarse. La escena dejó a todos sin saber cómo actuar.
Confusión real en España
En otra ocasión, la pareja Beck estuvo en España. Al contestar el teléfono, Jadwiga escuchó el nombre «Alfonso» y, pensando que era su peluquero, pidió una cita. El interlocutor, sin entender, le explicó que había una confusión. Resultó que llamaba el propio rey Alfonso XIII. La equivocación provocó la risa del monarca.
Los castillos presidenciales
El presidente de la Segunda República, Stanisław Wojciechowski, también cometió un desliz. Durante una cena para la comunidad diplomática en Varsovia, reorganizó clandestinamente las tarjetas con los nombres de los dignatarios, violando el protocolo. Colocó al embajador de Francia junto a él y relegó al embajador italiano, el representante más antiguo, al extremo de la mesa, lo que generó una protesta que puso en jaque las relaciones polaco‑italianas.
¿Los Países Bajos con vacas?
En 1937 la emisora Lwów Wave emitió una supuesta entrevista con una vaca holandesa especializada en leche. La “vaca” respondía con mugidos a preguntas sobre agricultura. El programa se transmitió el mismo día en que el príncipe heredero holandés visitaba Polonia, provocando la indignación del Ministerio de Relaciones Exteriores y el despido del director de la emisora.
Fuentes
- Maria Barbasiewicz, Good manners in pre‑war Poland, PWN, Varsovia, 2012.