Introducción
Durante varias décadas la República Popular de Polonia albergó hasta 300 ojivas nucleares, listas para ser empleadas en caso de un conflicto entre el bloque soviético y Occidente. Pilotos polacos entrenaron para lanzar bombas atómicas y sólo un reducido número de altos oficiales conocía la existencia de estos depósitos, que estaban bajo la supervisión de las fuerzas especiales soviéticas.
El origen de la amenaza nuclear
El 6 de agosto de 1945, la bomba de uranio "Little Boy" devastó Hiroshima; tres días después, "Fat Man" aniquiló Nagasaki. La Unión Soviética, tras su primer ensayo atómico en 1949, aceleró su programa y en 1961 detonó la bomba de hidrógeno "Car‑Bomb", con una potencia de 58 megatones, frente a los 15 kilotones de Hiroshima.
Posteriormente, se desarrolló una bomba ligera de 5 kilotones, código 8U49, apta para ser montada en misiles de corto alcance.
El "corredor atómico"
El Ejército Popular Polaco utilizaba misiles tácticos Łuna, cuya precisión era limitada (dispersión de hasta 3 km). Los estrategas soviéticos vieron en ellos un vehículo para transportar ojivas nucleares y planearon, a mediados de los años 60, un ataque desde Polonia contra la OTAN, creando un "corredor atómico" que facilitara la marcha de las fuerzas blindadas del Pacto de Varsovia.
Según el mariscal Vasily Sokołowski, en su obra "Estrategia de la guerra" (1962): "La Tercera Guerra Mundial será, sobre todo, una guerra de misiles nucleares… Los países enteros serán borrados del mapa".
Programa Vístula
En 1965 se pactó el programa Vístula, que preveía la entrega y almacenamiento de armas nucleares en territorio polaco. En 1967 se iniciaron tres depósitos: Podbórk (código 3001), Brzeźnica‑Kolonia (3002) y Templewa (3003). Cada instalación ocupaba 300 ha y podía albergar 300 cargas.
Los complejos contaban con suministro eléctrico independiente, climatización y dos búnkeres subterráneos tipo Monolito, ampliados posteriormente con túneles Granit para lanzadores móviles. Cada sitio estaba custodiado por 120 soldados y 30 oficiales.
Descubrimientos posteriores
Tras la retirada de las tropas soviéticas, se descubrió que existían depósitos adicionales, como el de Szprotawa (Baja Silesia), construido sobre 700 ha. En la región de Pomerania Occidental y en otras localidades de Baja Silesia también se almacenaron armas nucleares.
Según datos oficiales polacos divulgados al final del régimen, el arsenal incluía 14 ojivas de 500 kt, 83 de 10 kt, 2 de 200 kt, 24 de 15 kt y 10 de 0,5 kt. La CIA estimó, sin embargo, que en Polonia podrían haber estado presentes hasta 300 ojivas.
Escenarios de guerra
En caso de conflicto, el Ejército Popular Polaco, equipado con misiles Łuna y aviones Su‑20 modificados, habría lanzado ofensivas sobre el norte de Alemania y Dinamarca, creando un "corredor nuclear" para las fuerzas del Pacto de Varsovia. En total, casi 1 000 ojivas nucleares estaban distribuídas en los países del Pacto que limitaban con Occidente: más de 500 en la RDA, 100 en Checoslovaquia, entre otros.
Polonia estaba prevista como objetivo principal de la respuesta de la OTAN: bombas de varios cientos de kilotones habrían caído sobre Varsovia, Wrocław y Cracovia, y cargas menores a lo largo de la frontera con la RDA. El resultado habría sido millones de víctimas y una devastación total de infraestructuras y medio ambiente.
Afortunadamente, el colapso económico y social de la URSS impidió que este escenario se materializara. En 1993 el último contingente del Grupo de Fuerzas del Norte abandonó Polonia. Las ojivas fueron retiradas por los rusos, probablemente durante la revolución de 1989, pero Rusia nunca ha revelado con exactitud cuándo y dónde fueron trasladadas.