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Galvarino: el guerrero mapuche con cuchillas en lugar de manos, vivió en el siglo XVI

Los mapuche, también llamados araucanos, fueron una tribu guerrera que habitó el sur‑centro de lo que hoy es Chile durante siglos. Resistieron con éxito los ataques enemigos y mantuvieron su soberanía hasta finales del siglo XIX. Uno de sus héroes nacionales y símbolo de su legendario valor es Galvarino, un guerrero que combatió con cuchillas en lugar de manos.

Quizá no sea coincidencia que el personaje de cómic Wolverine, creado por Stan Lee y Jack Kirby, comparta con Galvarino el rasgo de tener armas en las manos. La diferencia es que la transformación de Logan es producto de un experimento, mientras que la de Galvarino provino de una brutal tortura española: le amputaron ambas manos.

Los mapuche: pueblo de la tierra

Los mapuche nunca formaron un estado centralizado como los incas; se organizaban en clanes y, solo en situaciones excepcionales, se unían en confederaciones para enfrentar a un enemigo común. Eran guerreros intrépidos, lo que les permitió resistir durante décadas la expansión del Imperio inca y, más tarde, la conquista europea.

Al llegar los españoles, los mapuche supieron adaptarse: aprendieron a montar a caballo y crearon unidades de caballería, perfeccionaron la guerra de emboscadas y el guerrillismo. Los cautivos españoles que caían en sus manos eran ejecutados, sus corazones consumidos y sus cráneos conservados como trofeos. Para infundir terror, fabricaban flautas y sonajas con los huesos de los enemigos muertos, cuyo sonido acompañaba sus ataques.

Curiosamente, las mujeres y niños españoles no eran asesinados; eran incorporados al clan y asimilados. En algunos casos, tras años de convivencia, incluso preferían no regresar a sus familias europeas.

Galvarino: el guerrero mapuche con cuchillas en lugar de manos, vivió en el siglo XVI

La guerra contra los araucanos

Pedro de Valdivia fue uno de los primeros españoles que intentó someter el territorio mapuche, bajo el auspicio de Francisco Pizarro, quien buscaba oro. Valdivia fundó fuertes, venció a varios clanes y accedió a minas de oro, lo que intensificó la explotación y los abusos contra la población indígena: masacres, violaciones y esclavitud.

Galvarino: el guerrero mapuche con cuchillas en lugar de manos, vivió en el siglo XVI

Entre los indígenas que colaboraban con los españoles estaba Lautaro, quien aprendió sus costumbres, tácticas y lengua. Cuando consideró que el momento era propicio, abandonó a los españoles y lideró la rebelión mapuche, marcando el inicio de la casi centenaria Guerra de Arauco.

En 1553 Lautaro capturó a Valdivia y, según la crónica, le derramó oro fundido por la garganta como símbolo de la avaricia española. Tras la muerte de ambos líderes, el conflicto continuó bajo el mando mapuche de Caupolicán y el español García Hurtado de Mendoza.

Lo que no te mata…

En 1557, en la batalla de Lagunillas, Mendoza derrotó a los mapuche y tomó unos 150 prisioneros, entre ellos el joven guerrero Galvarino. Como castigo, los españoles le cortaron el brazo derecho y le arrancaron la nariz. Galvarino, para demostrar la temeridad mapuche, exigió que le amputaran también el brazo izquierdo.

Tras la tortura, los españoles, en lugar de matarlo, lo dejaron vivo como ejemplo de que resistir era inútil. Sus heridas fueron cauterizadas y, lejos de doblegarlo, Galvarino incitó a Caupolicán a seguir luchando. Según la leyenda, alzaba sus manos mutiladas como señal de que lo que los españoles le habían hecho a él pronto le sucedería a todos sus compatriotas.

Galvarino: el guerrero mapuche con cuchillas en lugar de manos, vivió en el siglo XVI

Designado comandante a pesar de sus mutilaciones, Galvarino se afiló cuchillos o pequeñas espadas a los muñones de sus brazos y volvió al campo de batalla. El 30 de noviembre de 1557, en la batalla de Millarapue, las fuerzas españolas volvieron a imponerse; alrededor de 3 000 indígenas cayeron y cientos fueron capturados. Galvarino fue ahorcado y su cuerpo entregado a los perros.

La Ilíada sudamericana

La historia de Galvarino parece sacada de un cómic, pero es tan real como los hechos que inspiraron la épica "La Araucana" de Alonso de Ercilla, considerada la Ilíada de América del Sur. En ella, los líderes mapuche Lautaro, Caupolicán y Galvarino fueron inmortalizados como símbolos de la resistencia indígena.

Tras casi un siglo de conflicto, el 6 de enero de 1641 se firmó la tregua de Quillín, que estableció el río Bío‑Bío como frontera entre españoles y mapuche y limitó las expediciones militares y la labor de los misioneros. Aunque la paz fue intermitente, esa línea fronteriza se mantuvo hasta la incorporación definitiva del territorio mapuche al Estado chileno en 1881.