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La Falsa Fuga del Zoológico de Central Park (1874)

El titular sensacional

El 9 de noviembre de 1874 el New York Herald publicaba en su primera plana el impactante encabezado: "¡Animales salvajes escaparon del Central Park!". El artículo, distribuido en seis columnas, describía una supuesta ola de terror que se desataba en las calles de la ciudad.

No provoques al rinoceronte

Según el periódico, todo comenzó cuando un guardia, de forma imprudente, provocó a un rinoceronte a través de los barrotes con un palo. El animal, enfurecido, derribó la valla y huyó, matando a sus cuidadores. En su frenesí, también derribó las jaulas de otras especies, que se dispersaron por la ciudad causando estragos.

«El rinoceronte, con su terrible cuerno, atravesó el cuerpo del guardia caído y siguió su fuga a una velocidad asombrosa».

La Falsa Fuga del Zoológico de Central Park (1874)

«El leopardo se abalanzó sobre el cuerpo de Hyland, mordiendo su cabeza. Lo reconocí por la camisa a rayas que llevaba colgada del hombro».

«Mujeres y hombres corrían en todas direcciones mientras la bestia saltaba sobre los hombros de una anciana, le clavó los colmillos en el cuello y la arrojó al suelo».

La ciudad en pánico

El relato describía enfrentamientos entre animales en las calles: tigres atacando a leones, una anaconda intentando estrangular a una jirafa y cazadores suecos persiguiendo a un león por Broadway. Incluso se mencionaba que una pantera atacó a una iglesia y otro felino salvaje asustó a los pasajeros de un ferry.

La policía y la Guardia Nacional supuestamente combatieron a las criaturas, pero el número de víctimas fue alarmante: 49 muertos y 200 heridos. El gobernador John Adams Dix habría intentado disparar a un tigre de Bengala que rondaba la Avenida Madison.

La Falsa Fuga del Zoológico de Central Park (1874)

El alcalde William Frederick Havemeyer pidió a los vecinos que se atrincheraran en sus hogares hasta que se capturaran los animales. Sin embargo, no todos siguieron la recomendación; algunos ciudadanos armados salieron a defender a sus familias y los reporteros se lanzaron a la calle en busca de la historia más sensacional.

La verdad detrás del engaño

Al leer el artículo hasta el final, se descubría la verdadera intención del texto: era una farsa completa.

«Todo lo relatado arriba es una invención. Ninguna palabra es cierta, ningún hecho ocurrió. Es una gran broma, una fantasía surgida mientras el autor miraba los barrotes de las jaulas del zoológico de Central Park».

La Falsa Fuga del Zoológico de Central Park (1874)

Con este artificio, el periodista pretendía denunciar las deplorables condiciones en que se mantenían los animales del zoológico.

Diecinueve años después, el autor Thomas Connery recordaba el alboroto: “En la farsa, John A. Dix fue descrito disparando a un tigre de Bengala. De hecho, el día de la publicación salió armado con un rifle, convencido de que el relato era real”. Connery explicó que el objetivo era llamar la atención sobre el maltrato animal y que la historia, aunque exagerada, buscaba ser una advertencia moral.

Bibliografía

  1. Brooke‑Hitching, The Madman's Library. The greatest publishing curiosities, Rebis, 2020.
  2. The Central Park Zoo Escape, hoaxes.org, consultado el 28 de noviembre de 2021.
  3. Mitchell, "A carnival of death" on New York's streets: The newspaper hoax that panicked a city, Washington Post, 13/06/2017, consultado el 28/11/2021.
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