Un pirata de corta vida, pero inmensa fama
La carrera de Henry Every duró apenas dos años, entre 1694 y 1695, pero en ese breve lapso logró lo que pocos piratas han conseguido: la mayor captura de la historia de la piratería.

El origen de la rebelión
En 1694, en plena Guerra de los Nueve Años, dos barcos españoles —el Charles II y el James— servían como corsarios contra la flota francesa. En mayo de ese año la tripulación se amotinó porque los buques permanecían inactivos en el puerto de La Coruña, mientras esperaban órdenes para atacar a los franceses.
Los amotinados, liderados por Henry "Long Ben" Every, tomaron el control del Charles II y decidieron buscar botín por su cuenta. Así comenzó la vida pirata de Every.

Base de operaciones en el Océano Índico
Every y sus compañeros se establecieron en St. Maria (hoy Nosa Borah), el equivalente indio de Tortuga o Port Royal. En 1695 rebautizaron el Charles II como Fancy y comenzaron a rondar el estrecho de Bab el‑Mandeb, la vía principal entre el Mar Rojo y el Océano Índico.
El tesoro flotante: Ganj‑i‑Sawai
En agosto de 1695 una enorme flota de 25 barcos, mayormente mercantes y peregrinos que regresaban de La Meca, cruzó el estrecho. Entre ellos estaba el Ganj‑i‑Sawai, la joya de la armada del emperador aurangzeb. Con 62 cañones, capacidad para 600 pasajeros y 500 soldados, el buque era mucho más poderoso que el Fancy, que sólo contaba con 46 cañones y 150 hombres.
Para enfrentarse a él, Every reunió una pequeña escuadra de cinco barcos piratas: Pearl, Portsmouth Adventure, Dolphin, Amity y Susannah. La noche del 15 de agosto intentaron emboscar a la flota india, pero fueron descubiertos y tuvieron que perseguir a sus presas durante cinco días antes de lograr el primer enfrentamiento.

La batalla y el botín
Durante el intercambio de disparos, uno de los cañones del Ganj‑i‑Sawai explotó, diezmará parte de su tripulación. Al mismo tiempo, el primer tiro del Fancy derribó el mástil principal del buque indio, dejándolo inmovilizado. Tras tres horas de combate, los piratas lograron la victoria.
El botín fue colosal: la bodega del Ganj‑i‑Sawai albergaba lingotes de oro y cofres con piedras preciosas, valorados hoy en unos 400 millones de dólares. Además, el barco de guerra indio Fateh Mohammed fue capturado y saqueado, aportando unos 12 millones de dólares más.

Repercusiones y persecución
El emperador Aurangzeb estimó que las pérdidas ascendían a 600 000 rupias, equivalentes a alrededor de 400 millones de dólares actuales. La captura de Every y su tripulación provocó la primera orden de captura internacional jamás emitida. El rey Jorge II, presionado por la Compañía de las Indias Orientales, ofreció una recompensa de £ 5 000 por su arresto.

El destino de Henry Every
Tras dividir el botín, los piratas se dispersaron por el mundo. Seis de ellos fueron capturados y ahorcados en Inglaterra. El propio Every desapareció sin dejar rastro. Algunas versiones dicen que regresó a Devon, vivió en la ruina y murió en la pobreza; otras afirman que se refugió en Irlanda bajo el nombre de Benjamin Bridgeman.
Sea cual sea la verdad, su legado perdura: no solo por la enorme riqueza obtenida, sino porque supo abandonar la vida pirata antes de que la justicia lo alcanzara.