historia historica

Explorando la llanura versátil de Groningen

Al recorrer los pueblos y campos de Groningen, se perciben tanto los rastros de la lucha contra el agua y la presencia de aves singulares, como la agricultura de alta tecnología que los autores describen en el nuevo libro Voorland Groningen.

Más allá de los escasos árboles y granjas, domina una extensa llanura que se extiende hasta donde alcanza la vista. Así es el norte de Groningen, la zona conocida como Hoogeland, cercana al mar de Wadden. Buitres, sinsontes grises y aguiluchos sobrevolan el paisaje. A simple vista, parece un entorno natural, pero bajo esa apariencia se oculta una agricultura de vanguardia.

El agricultor de precisión Frederik Schulte Ostermann, que trabaja justo al lado del pueblo de Usquert, utiliza una cosechadora controlada por satélite, drones para cartografiar sus campos y determinar con exactitud dónde aplicar fertilizante.

La agricultura de alta tecnología

Schulte Ostermann es uno de los protagonistas que aparecen en Voorland Groningen. El libro, ambicioso y polifacético, combina relatos de agricultores, biólogos y antropólogos; incluye consejos de senderismo y una aplicación móvil con rutas vinculadas al contenido. En una página se habla de tecnología agrícola; en la siguiente, de cerveceros. Los autores, Dirk‑Jan Visser (fotógrafo), Marten Minkema (periodista) y Christian Ernsten (historiador), entrelazan ciencia, tecnología y entretenimiento.

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Un reflejo del Antropoceno

Con este libro, los autores quieren mostrar cómo el ser humano moldea el entorno en la era del Antropoceno. El norte de Groningen es un escenario ideal, pues gran parte de su territorio se recuperó tras el cierre del Lauwerszee. Allí también se encuentran la zona industrial de Eemshaven y la extracción de gas, lo que convierte a la región en un “frente donde se evidencian los límites de nuestro ecosistema”.

Antes, la zona albergaba extensas marismas salinas donde el agua de mar penetraba profundamente. La recuperación de tierras introdujo agua dulce, redujo la diversidad del paisaje y provocó una fuerte disminución de la fauna. A esto se suman los efectos del cambio climático y la extracción de gas, creando una imagen de explotación intensiva sin consideración por la naturaleza.

Una visión más equilibrada

Los autores demuestran que esa visión no es del todo exacta. Cada vez hay más espacios para la fauna, incluso en tierras agrícolas, como áreas de cría para aves. El propio Schulte Ostermann apuesta por una agricultura tecnológica menos dañina para el medio ambiente.

Para el autor del reseña, Voorland Groningen es también una carta de amor al territorio donde creció. “Pasé mi infancia en el Hoogeland y viví años en Usquert, que aparece frecuentemente en el libro. Al leerlo, reconozco al instante los paisajes y la belleza natural, pero también descubro nuevas perspectivas, como la visión de la arquitecta del paisaje Maike van Stiphout, que propone una convivencia más estrecha entre gente y naturaleza.”

Van Stiphout aboga por cambiar la lógica de las economías de escala por una de pequeña escala, favoreciendo bordillos arbolados, zanjas y parches rugosos que sirvan de hábitat a insectos, erizos y aves. Al centrarse en lo pequeño en lugar de lo grande, se crea un entorno más diverso y sostenible para estos pequeños habitantes.

Una expedición multidisciplinar

El libro persigue varios objetivos: dar visibilidad a la ciencia, la tecnología, la arquitectura del paisaje y la biología; y ofrecer una especie de expedición con cuatro rutas de senderismo por Hornhuizen, Loppersum, Usquert y Eemshaven. Parece mucho, pero funciona porque cada experto muestra el mismo territorio desde su perspectiva, y allí radica la fuerza del libro.