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¿Era la mujer vikinga una guerrera?

Un hallazgo reciente en la famosa tumba vikinga de Birka, Suecia, ha sorprendido a la comunidad científica: el esqueleto pertenecía a una mujer. El análisis de ADN indica que no solo era una mujer, sino que probablemente ocupaba un rango de oficial, dado el gran número de armas encontradas junto a su cuerpo. ¿Habíamos pasado por alto a las mujeres en los campos de batalla o estamos, ahora, demasiado ansiosos por confirmar su presencia?

Investigación de ADN

Los arqueólogos desenterraron la tumba a finales del siglo XIX, creyendo durante mucho tiempo que el difunto era un hombre del siglo X, basándose en los objetos militares hallados: espada, hacha, lanza, escudos, puntas de flecha y dos caballos. Sin embargo, investigadores de las universidades de Estocolmo y Uppsala aplicaron técnicas modernas de ADN antiguo y confirmaron que los restos pertenecían a una mujer.

Para asegurar el resultado, compararon el ADN extraído de un diente y de un hueso; ambos coincidían, descartando contaminación. Analizaron los cromosomas sexuales y encontraron 248 170 fragmentos vinculados al cromosoma X y solo 247 al Y, lo que da una proporción de 0,001 – muy por debajo del umbral de 0,016 que indica sexo femenino. Esta estimación se corroboró con rasgos óseos típicos del sexo femenino, como la forma de la pelvis.

Interpretación de los objetos funerarios

Los investigadores reinterpretan los hallazgos: no solo una guerrera, sino una posible oficial, pues la tumba contenía numerosas armas y un juego de mesa que sugiere conocimiento de tácticas militares.

«La presencia de un juego de mesa no señala necesariamente a un soldado, sino a alguien de alto estatus», comenta Annemarieke Willemsen, curadora de la colección de la Edad Media del Rijksmuseum van Oudheden, quien no participó en el estudio.

Los huesos no presentan fracturas que indiquen combates. Judith Jesch, profesora de Estudios Vikingos en la Universidad de Nottingham, advierte que aún es prematuro catalogar a la difunta como guerrera solo por los objetos. Según ella, la sociedad moderna desea una figura de mujer guerrera vikinga y los investigadores pueden estar influenciados por esa expectativa, aunque no descarta que existieran.

Debate académico

Willemsen aclara: «No es imposible que existieran mujeres guerreras, como Juana de Arco, pero una tumba no es una fotografía del pasado. Los familiares podían asignar objetos que reflejaran un estatus deseado, no necesariamente real, y los rituales funerarios eran actos públicos que mostraban esa imagen a la comunidad.»

Asimismo, señala que se han encontrado restos masculinos con objetos típicamente femeninos, lo que indica que la asignación de género a través de los objetos no siempre es fiable. Un niño enterrado con armadura completa, por ejemplo, no era necesariamente un guerrero.

«Probablemente había más armas en las tumbas que combatientes reales. Los familiares quizá querían presentar al difunto como más belicoso para complacer a Valhalla, pero desconocemos sus motivaciones exactas», añade.

Perspectivas futuras

Willemsen prevé más sorpresas a medida que el ADN se aplique a restos antiguos. «Muchas tumbas fueron excavadas a principios del siglo XX y seguimos usando interpretaciones binarias: armas = hombre, joyas = mujer. Sólo hace unos quince años empezamos a analizar ADN en material fragmentado, lo que abrirá nuevas lecturas.»

El debate sigue abierto. «Si no hubiera discusión, la ciencia se estancaría», concluye Willemsen.


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