Mapas exquisitamente detallados, reconstrucciones 3D sin precedentes y textos acompañantes de gran calidad. El arqueólogo Andrea Carandini y su equipo ofrecen una obra maestra con su atlas de dos volúmenes sobre la Roma antigua.
¿Sabías que en la Antigüedad el Foro Romano estaba cubierto de pastos donde pastaban vacas? ¿O que un peluquero atendía a sus clientes bajo el arco de triunfo del emperador Septimio Severo? Hoy esas imágenes resultan casi inimaginables. Roma fascina porque sus habitantes reutilizaban edificios y espacios de forma constante. Lo que hoy vemos como templos y teatros no tenía la misma apariencia, y muchos de ellos fueron demolidos o sustituidos por nuevas construcciones y vías. La ciudad está en perpetuo cambio.
Muchos de los edificios de la época romana ya no forman parte de la vida cotidiana de los romanos; ahora pertenecen al dominio de turistas y arqueólogos, aislados del entorno urbano original. Eso permite estudiarlos, pero también los despoja de su función original. En la ciudad eterna, la población siempre adaptó los espacios: por ejemplo, la zona del Teatro de Marcelo, que en la Edad Media se transformó en viviendas.
Gran presentación
Esta constante transformación hace que Roma sea un caso de estudio apasionante, pero también difícil de comprender. ¿Cómo era, en tiempos romanos, la masa de piedras, columnas y estatuas? ¿Cómo se relacionaban los templos, teatros, hogares y mercados entre sí? El nuevo libro editado por el profesor de arqueología Andrea Carandini (Universidad de Roma), The Atlas of Ancient Rome, responde a esas preguntas. Es una delicia visual y contiene los mapas, imágenes y reconstrucciones 3D más impresionantes que he visto de la ciudad italiana. Carandini ofrece información fiable sobre más de quinientos edificios, presentada de forma accesible.
El atlas parte del amplio trabajo de arqueólogos, clásicos e historiadores que publican sus hallazgos en revistas especializadas. Hasta ahora esos estudios estaban dirigidos principalmente a colegas. Ahora, en un volumen de 1 280 páginas con 452 ilustraciones a color y 97 mapas, todo ese conocimiento se presenta de forma clara y atractiva.
Carandini y su equipo recopilan la investigación existente y la convierten en una obra sin precedentes. Logran mostrar, con precisión, lo que aún se conserva en el sitio y cómo probablemente lucía en distintas épocas.
Pesado, caro y precioso
Los autores utilizan colores diferentes para distinguir las fuentes de información. En la ilustración del Foro de Augusto (cerca del Foro Romano y el Coliseo) aparecen dos vistas con predominio de rojo, azul y negro. El rojo indica datos obtenidos de excavaciones, el azul proviene de la iconografía (estatuas, relieves) y el negro representa la reconstrucción. Los números explican cada elemento. Aunque al principio puede parecer recargado, el texto acompañante aclara todo y convierte al atlas en un verdadero cofre de saber.
Existen otros mapas de la Roma antigua, pero rara vez alcanzan esta calidad estética. Por ejemplo, el libro Mapping Augustan Rome ofrece un mapa y descripciones de la ciudad bajo Augusto: es preciso, pero limitado en alcance y requiere conocimientos previos para su comprensión.
The Atlas of Ancient Rome se sitúa en otro nivel y brinda mucho más. En mi opinión, solo tiene dos inconvenientes: su precio (169 €) y su peso, que dificulta transportarlo durante una visita a la ciudad. Ojalá aparezca una edición de bolsillo con los edificios más relevantes a un precio más accesible. Este atlas merece llegar a un público amplio y ser consultado mientras se recorren las ruinas de la Ciudad Eterna.