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El exesclavista que se convirtió en pionero de los derechos humanos

El 10 de diciembre se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos. Bartolomé de las Casas, español que en el siglo XVI poseía esclavos en la Nueva España, llegó a cuestionar la explotación forzada de la población indígena y a defender sus derechos.

Los inicios y la encomienda

De las Casas llegó a La Española en 1502, con apenas dieciocho años. Tras la conquista, participó en expediciones militares y en la captura de indígenas para trabajar en minas y plantaciones. Como recompensa, recibió una hacienda en Cuba y algunos nativos bajo el sistema de encomienda, que obligaba a los conquistadores a proporcionar alimento, refugio, educación y evangelización a cambio de trabajo o tributos.

Enfermedades desconocidas

Al principio, el joven propietario parecía un jefe razonable y se alarmó al ver la alta mortalidad indígena. Hoy sabemos que la mayoría murió por enfermedades contagiosas como la viruela y el sarampión, desconocidas en América y mortales para los adultos.

Propuesta de esclavitud africana

En 1516, en un libro sobre las colonias, de las Casas sugirió sustituir a los indígenas enfermos por esclavos africanos para que España mantuviera su producción de metales y otros recursos. Aunque su idea fue citada como antecedente del comercio atlántico de esclavos, la práctica ya existía y su consejo solo reforzó una tendencia ya en marcha.

La revelación y el cambio de conciencia

En 1514, mientras predicaba, estudió el libro de Sirácida, que condena la apropiación ilícita de bienes. Esa reflexión, sumada a la consternación por la muerte de los nativos, provocó una profunda transformación en de las Casas. Abandonó la esclavitud y empezó a abogar por una vida digna para los indígenas, impulsando el debate a través de escritos y polémicas.

Ideas sobre colonización pacífica

De las Casas proponía granjas familiares españolas que producirían azúcar y otros cultivos, mientras los pueblos locales pagarían tributos en especie o trabajo a cambio de vivienda, escuelas, hospitales y una iglesia. Insistía en que la conversión al cristianismo debía ser voluntaria.

Intentos de colonización pacífica

En 1516 viajó a España para oponerse al sistema de encomiendas, iniciando una serie de nueve viajes entre la colonia y la metrópoli. En 1520, el rey le concedió tierras en Venezuela para probar su método pacífico, pero la zona era demasiado pequeña y los recursos insuficientes. Los intentos fracasaron y varios empleados fueron asesinados por tribus que se resistían a los nuevos asentamientos.

Bautismos masivos y defensa de la conversión voluntaria

Tras abandonar la colonia, se refugió en un monasterio dominico en La Española, pero siguió viajando. En 1537‑1538, se aventuró en el interior de Guatemala, una zona inexplorada por españoles, para demostrar que la evangelización debía basarse en la libre aceptación, no en la fuerza. Otros misioneros, más agresivos, lo tacharon de fanático por su método lento.

En 1540, la jerarquía eclesiástica española prohibió los bautismos masivos. De las Casas fue nombrado obispo de Chiapas y viajó a España para persuadir al rey Carlos V de aprobar legislación protectora.

Debate sobre los derechos humanos

En 1542, bajo la influencia de de las Casas, se aprobó una ley que anulaba las encomiendas al fallecer sus titulares, obligando a los funcionarios y clérigos a entregarlas al rey. Los indígenas fueron declarados libres, con derecho a salario y a pagar impuestos justos.

Como obispo, de las Casas prohibió a sus sacerdotes conceder absolución a los dueños de esclavos que maltrataran a sus sirvientes, bajo pena de excomunión. Esta postura generó una gran irritación entre los colonos, que asociaron la reforma con él. Cuando la ley fue revocada tras tres años de protestas, estalló una revuelta armada y de las Casas tuvo que regresar a España en 1546.

El famoso debate de Valladolid

En 1550, el “Disputa de Valladolid” enfrentó a Juan Ginés de Sepúlveda, quien defendía la inferioridad innata de los indígenas y la necesidad de esclavizarlos, contra Bartolomé de las Casas, quien sostenía su humanidad y derecho a una vida digna. El jurado no dio un veredicto definitivo, pero marcó la primera discusión nacional sobre los derechos de los pueblos colonizados.

Legado y la Leyenda Negra

De las Casas pasó sus últimos años en Valladolid, donde siguió escribiendo y presionando en la corte hasta su muerte el 18 de julio de 1566, a los 82 años. Sus denuncias fueron utilizadas por rivales de España para alimentar la “Leyenda Negra”, que pintaba al imperio como brutal. En la historiografía española, su figura siguió siendo controvertida, pero hoy se le reconoce como el primer defensor de los derechos humanos en América.


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