historia historica

Atatürk y el mito cinematográfico

Mustafa Kemal Atatürk (1881‑1938), primer presidente de la República de Turquía, alcanzó parte de su estatus legendario gracias al cine. A través de este medio moderno, el "Padre de los turcos" mostró al mundo una nación civilizada, democrática y orientada al occidente.

Durante la Guerra de Independencia (1919‑1923), Atatürk y sus seguidores usaron el cine para presentar a Turquía como un país moderno e industrializado, lejos del apodo despectivo de "el hombre enfermo de Europa" que se le atribuía al Imperio Otomano a comienzos del siglo XX. Tras la Primera Guerra Mundial, los aliados ocuparon territorio otomano; el sultán aceptó la pérdida de poder, mientras que el general Mustafa Kemal renunció al ejército otomano y encabezó la lucha por la independencia.

En su reciente doctorado, Enis Dinç (Estudios de Medios, Universidad de Ámsterdam) titulado Modernidad en progreso: Atatürk en la gran pantalla (1919‑1938), demuestra cómo el cine transformó a Atatürk en una figura mítica mediante una imagen cuidadosamente controlada. Dinç analizó material cinematográfico de archivos turcos y extranjeros, así como piezas recientemente descubiertas en la colección Moving Image Research Collections (MIRC) de la Universidad de South Carolina (EE. UU.).

Memoria colectiva

Durante la guerra, Kemal utilizó el cine para moldear la opinión pública. "El metraje, grabado por un equipo especial del ejército, estaba bajo su control. Se mostraban imágenes del general saludando a los soldados, pero también casas incendiadas, cadáveres y niños llorando, con el fin de generar apoyo popular y legitimar la lucha por la independencia y la nueva república", explica Dinç.

Después de la victoria, esas mismas imágenes, las únicas que quedan de ese conflicto, se convirtieron en un archivo visual que definió la memoria colectiva turca. Hoy se siguen empleando en ceremonias oficiales, modelando la forma en que los turcos recuerdan la guerra, sin que se cuestione quién las produjo ni con qué intención.

Mirada occidental

Dinç desmonta la idea de que Atatürk fue el único visionario del cine. "El cine ya era popular en Estambul, una ciudad orientada al occidente, y muchos de los primeros espectadores eran occidentales y no musulmanes", señala. Sin embargo, el presidente supo aprovechar la tecnología para impulsar la modernización cultural.

El cine sirvió como motor de cambios: antes, las mujeres solo podían ver películas en salas separadas; bajo Atatürk, hombres y mujeres se sentaban juntos. Los filmes mostraban producciones occidentales y, aunque Atatürk admiraba a Charlie Chaplin, también promovía películas turcas alineadas con su visión de un Estado moderno y civilizado.

Escenografía de la modernidad

Atatürk permitió que cineastas extranjeros filmaran sus proyectos, pero siempre seleccionaba cuidadosamente los escenarios. En el campo de Bosboğazi mostraba máquinas modernas y agricultores con vestimenta occidental; en las ciudades, edificios contemporáneos, calles comerciales donde hombres y mujeres caminaban juntos y escuelas donde se enseñaba el alfabeto latino.

Estas imágenes sorprendieron al mundo occidental. El presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, tras ver el material, envió una carta de admiración que se publicó en el New York Times, difundiendo aún más la imagen de una Turquía transformada.

Sin Hitler

Consciente del poder de la imagen, Atatürk buscó distinguir a Turquía de las potencias fascistas. Aunque era militar, se le mostraba mayormente con ropa civil, enfatizando una política pacífica y liberal, en contraste con la agresividad de Alemania e Italia.

Un ejemplo es el film de 1930 del cineasta estadounidense Julien Bryan, que muestra a Atatürk acariciando un toro en su granja. La escena, que pudo interpretarse como una señal de debilidad, fue recortada en la versión turca, evidenciando el control que ejercía el gobierno sobre la narrativa visual.

Imagen anclada

Dinç argumenta que Atatürk construyó, en parte, la República moderna mediante la difusión de su propia imagen en diversos medios. "Al principio, el líder no era muy conocido; pero el esfuerzo del gobierno por crear una figura heroica lo convirtió en un símbolo casi sobrehumano".

Sin el cine, los turcos no tendrían la misma familiaridad con Atatürk y sus logros. La estrategia de relaciones públicas del presidente consolidó una visión de Turquía como nación civilizada y occidental, una imagen que sigue profundamente arraigada en la memoria colectiva.